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DR. ÁLVARO IBORRA

El Uso de Chanclas puede Producir Lesiones en los Pies.

Primer Podólogo del Mundo Premiado por la AAOS
Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos.

La chancla es el calzado del verano. Es fresca, cómoda y permite que el pie respire después de meses dentro de un zapato cerrado. Pero también es un calzado deficitario en sujeción y amortiguación, y su uso prolongado se asocia a un repunte característico de esguinces de tobillo, fascitis plantar, tendinitis aquilea y sobrecargas mecánicas que los especialistas en pie vemos cada año al final del verano.

La clave no es prohibir las chanclas, sino saber cuándo usarlas, cuáles elegir y cuánto tiempo es razonable llevarlas.

¿Por qué las chanclas son un calzado deficitario?

El zapato cumple tres funciones biomecánicas básicas: sujetar el pie al apoyo, amortiguar el impacto y proteger la piel. La chancla, sobre todo la de dedo, cumple solo parcialmente la tercera y falla en las dos primeras.

◾ No sujeta el pie: al contrario, el pie tiene que sujetar a la chancla. Los dedos se contraen para mantener el calzado puesto, sobre todo cuando hay un poste entre el dedo gordo y el segundo. Esa contracción mantenida, repetida miles de veces al día, sobrecarga la musculatura intrínseca y los tendones flexores.
◾ No amortigua el impacto: la suela suele ser fina, plana y rígida. El talón impacta contra el suelo con muy poca absorción y la onda mecánica sube por la fascia plantar, el tendón de Aquiles y la articulación de la rodilla.
◾ No tiene tacón: sin un mínimo de elevación del talón, la fascia plantar y el tríceps sural quedan estirados de forma mantenida, especialmente en personas con acortamiento gemelar.
◾ Permite que el pie se desplace lateralmente con facilidad: la inestabilidad multiplica el riesgo de torceduras y esguinces de tobillo, sobre todo en superficies irregulares (playa, paseo marítimo, escaleras).

El resultado es que el pie hace un esfuerzo extra para compensar lo que el calzado no aporta. Si ese esfuerzo se repite muchas horas al día durante semanas, el sistema se descompensa y aparecen las lesiones típicas del verano.

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Las lesiones más frecuentes asociadas al uso de chanclas.

Estas son las consultas que los especialistas en pie y tobillo recibimos en septiembre, tras un verano de uso intensivo de chanclas:

Fascitis plantar. Fascia plantar sometida a tensión continua sin amortiguación ni elevación del talón. Ver fascitis plantar.

Tendinitis aquilea. Tendón de Aquiles tensionado por la ausencia de tacón y la marcha con dedos contraídos. Ver tendinitis aquilea.

Esguinces de tobillo. Inestabilidad lateral del calzado, sobre todo en suelos irregulares.

Metatarsalgia. Carga repetida sobre el antepié sin amortiguación. Ver metatarsalgia.

Tendinitis del tibial posterior. Pie pronado sin contención del retropié; el tibial posterior trabaja en exceso. Ver disfunción del tibial posterior.

Sobrecargas y sinovitis del primer dedo. Contracción mantenida del flexor del primer dedo para sujetar la chancla.

Dolor lumbar y de rodilla. Onda mecánica no amortiguada que asciende por la cadena cinética.

Lesiones cutáneas. Rozaduras del poste y la tira; quemaduras solares; cortes accidentales por exposición de la piel.

No todas estas lesiones aparecen en todos los pacientes. Los factores individuales (biomecánica del pie, peso, tipo de actividad, antecedentes) determinan cuál de ellas es más probable.

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Tipos de chanclas: no todas son iguales.

El término «chancla» engloba calzados muy distintos. Conviene distinguirlos:

Chancla de dedo (flip-flop) clásica: tira fina con poste entre el primer y segundo dedo, suela plana, sin sujeción del retropié. Es la más problemática biomecánicamente.
Chancla con tira ancha o varias tiras: distribuye mejor la sujeción del antepié, sin la contracción mantenida del flexor del primer dedo. Mejor opción.
Sandalia con tira en el talón o detrás: añade sujeción del retropié, reduce la inestabilidad y el riesgo de esguince. Buena opción para caminar más rato.
Chancla anatómica con plantilla preformada: incorpora un mínimo de soporte del arco y amortiguación. Adecuada para uso doméstico o de piscina prolongado.
Sandalia deportiva (tipo Teva, Birkenstock, sandalia de senderismo): aporta sujeción y amortiguación; es el formato adecuado si se va a caminar más de un trayecto corto.

La regla práctica: cuanto más tiempo se vaya a estar de pie o caminando, más sujeción y amortiguación necesita el calzado. Una chancla fina vale para ir al baño de la piscina, no para una excursión por el casco antiguo de una ciudad.

¿Quién debe tener especial cuidado con las chanclas?

El uso intensivo de chanclas es especialmente desaconsejable en:

🔹 Pacientes con fascitis plantar previa o con tendinitis aquilea.

🔹 Pie cavo o pie plano sintomáticos (la falta de soporte agrava la sobrecarga).

🔹 Hallux rigidus o hallux valgus (juanetes): la chancla obliga a contraer el primer dedo. Ver hallux rigidus y hallux valgus.

🔹 Diabetes con neuropatía periférica: pérdida de sensibilidad protectora + exposición de la piel = riesgo serio de heridas inadvertidas y úlceras. Ver tratamiento de la neuropatía diabética periférica.

🔹 Niños en edad de desarrollo del arco: pueden usarlas en piscina, no para caminatas largas.

🔹 Mayores con riesgo de caídas: la inestabilidad puede precipitar tropiezos y fracturas.

🔹 Deportistas en fase de recuperación de lesiones del pie o tobillo.

En estos perfiles, conviene priorizar sandalias con sujeción o calzado deportivo abierto.

Recomendaciones prácticas para usar chanclas con sentido.

🔸 Reservar la chancla fina para trayectos cortos: vestuarios, piscina, playa, casa.

🔸 Para caminar más rato, sandalia con tiras anchas y sujeción del talón.

🔸 No caminar muchas horas seguidas con chancla fina, especialmente si se camina sobre asfalto o aceras irregulares.

🔸 Alternar con calzado cerrado a lo largo del día.

🔸 Elegir suela con un mínimo de amortiguación y cierta firmeza en la zona del retropié.

🔸 Evitar caminar descalzo por superficies muy duras (azulejo, hormigón) durante periodos largos. Ver el artículo complementario ¿es bueno caminar descalzo por la playa?.

🔸 Estirar el tríceps sural y la fascia plantar al final del día durante los meses de uso intensivo.

🔸 Mantener buena hidratación de la piel de los pies (la chancla los expone más a la sequedad y a las grietas).

🔸 Atención a los signos precoces: dolor en el talón al primer paso de la mañana, dolor en la inserción del Aquiles, hormigueo plantar. Consultar antes de que se cronifiquen.

Qué hacer si ya tiene molestias tras el verano.

Si aparecen molestias en el pie o el tobillo tras un periodo de uso intensivo de chanclas, las primeras medidas son:

→ Reducir el tiempo con chanclas y volver al calzado cerrado.
→ Aplicar frío local en las zonas más sintomáticas tras la jornada.
→ Estirar suavemente tríceps sural y fascia plantar.
→ Valorar el uso de una plantilla amortiguadora temporal.
→ Si el dolor persiste más de 2-3 semanas, conviene consultar con un especialista en pie y tobillo para descartar fascitis plantar, tendinitis aquilea u otras patologías que se cronifican si no se tratan.

El error más frecuente es esperar a que mejore solo «ahora que ya no uso chanclas». A veces sí mejora; otras veces, la fascitis o la tendinitis se asienta y requiere meses de tratamiento.

❓ Preguntas frecuentes sobre chanclas y lesiones de pie

¿Son malas las chanclas para los pies?

Las chanclas no son intrínsecamente malas, pero su uso prolongado es problemático porque no sujetan el pie. El pie debe hacer el esfuerzo de sujetar la chancla, lo que sobrecarga articulaciones y músculos. Se deben usar de forma racional, evitando caminar muchas horas seguidas con ellas.

¿Qué lesiones puede causar el uso continuado de chanclas?

El uso prolongado de chanclas puede provocar fascitis plantar, tendinitis aquilea, esguinces de tobillo, sobrecargas articulares y musculares. La falta de tacón y de sujeción son los principales factores de riesgo. Los especialistas en podología reciben una gran afluencia de estas lesiones a la vuelta del verano.

¿Qué características debe tener una chancla para ser saludable para los pies?

Una buena chancla debe cumplir tres requisitos: sujeción del pie al tobillo y al empeine, tener al menos 2-3 cm de tacón y suela gruesa, y contar con un arco plantar ergonómico que respete la biomecánica del pie.

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