Tratamiento de la tendinitis aquílea: ejercicio, terapias y cirugía
DR. ÁLVARO IBORRA
Tratamiento de la tendinopatía aquílea: recuperar la capacidad del tendón
El tratamiento de la tendinitis aquílea busca reducir el dolor y recuperar la tolerancia del tendón de Aquiles a la carga. En muchos cuadros persistentes se utiliza el término tendinopatía, porque el problema no se explica únicamente por inflamación. La afectación del tejido que rodea el tendón, o paratendón, también debe distinguirse.
El plan cambia si la lesión se encuentra en la porción media del tendón o en su inserción en el calcáneo. Las calcificaciones, el Haglund y una posible rotura asociada pueden modificar las opciones. La página sobre causas, síntomas y diagnóstico de la tendinopatía aquílea explica esa valoración inicial.
El ejercicio de fuerza con carga progresiva y la adaptación de actividad son la base del tratamiento en muchos pacientes. No se trata solo de recibir técnicas pasivas ni de guardar reposo indefinido. El programa se ajusta al dolor, la capacidad muscular y las actividades que se quieren recuperar.
Ejercicios y control de cargas: cómo se organiza la recuperación
Se comienza con ejercicios que el paciente pueda realizar y se aumenta la carga de forma progresiva. Pueden utilizarse distintas modalidades de fortalecimiento; los ejercicios excéntricos son una opción, pero no el único modo de trabajar el tendón. La guía clínica de 2024 para tendinopatía aquílea de la porción media orienta el tratamiento según los déficits de fuerza y función.
Conviene revisar también la respuesta después de la sesión y al día siguiente. Si el dolor o la rigidez aumentan de forma sostenida, se ajustan intensidad, volumen y recuperación. No es necesario esperar a no sentir ninguna molestia para iniciar toda actividad, pero tampoco forzar a través de un dolor creciente.
Un programa requiere continuidad durante semanas y habitualmente meses. Antes de concluir que no funciona hay que comprobar si la carga era adecuada, si se siguió con regularidad y si se están manteniendo actividades que superan la capacidad del tendón.
Tendinopatía insercional y no insercional: ejercicios diferentes
En la tendinopatía insercional, bajar el talón mucho por debajo de un escalón puede aumentar la compresión en la zona de unión con el calcáneo. Por ello puede ser necesario comenzar en una superficie plana y limitar ese recorrido. No debe copiarse automáticamente un programa pensado para dolor en la porción media.
Las taloneras, el calzado o las plantillas pueden servir de apoyo en casos seleccionados, pero deben tener un objetivo concreto. La presencia de una alteración de la pisada no implica que todo paciente necesite el mismo dispositivo. Se revisan la comodidad y la respuesta mientras progresa el ejercicio.
Ondas de choque, EPI e infiltraciones: qué aportan
Cuando la evolución no es suficiente pueden discutirse medidas complementarias, como las ondas de choque o la electrólisis percutánea intratisular (EPI). Su posible utilidad, molestias y límites se explican dentro del plan global; no sustituyen automáticamente el trabajo de carga ni garantizan regeneración del tendón. El vídeo de EPI ilustra la técnica, sin demostrar que sea necesaria para cada lesión.
El plasma rico en plaquetas (PRP) se ha estudiado en este problema, pero no debe ofrecerse como una cura asegurada. Un ensayo clínico de PRP frente a una intervención simulada no encontró una mejoría significativa de la función a seis meses en tendinopatía crónica de la porción media. Ese resultado tampoco permite equiparar todas las lesiones ni todas las preparaciones.
Las infiltraciones con corticoides alrededor del Aquiles requieren especial cautela por los riesgos sobre el tendón. La proloterapia y los procedimientos dirigidos a vasos anómalos no son sinónimos ni deben describirse como una forma garantizada de eliminar el dolor. Antes de infiltrar se aclaran el diagnóstico, la diana y las alternativas.
Vídeo sobre EPI: una técnica complementaria
Ecografía del tendón de Aquiles utilizada para valorar sus características junto con la exploración clínica.
Anatomía del tríceps sural, el tendón de Aquiles y su inserción en el calcáneo.
La lesión del tendón de Aquiles por el especialista Dr. Iborra
Cuándo se plantea la cirugía de la tendinitis aquílea
La cirugía se considera si persisten síntomas y limitación relevantes pese a un tratamiento activo adecuado. La guía multidisciplinar sobre tendinopatía aquílea aconseja plantearla solo después de al menos seis meses de tratamiento activo. Cumplir un plazo no convierte por sí solo la operación en obligatoria: hay que revisar el diagnóstico, las medidas realizadas y las expectativas.
La técnica se adapta a la localización y a las estructuras afectadas. En determinados casos de tendinopatía no insercional pueden emplearse procedimientos ecoguiados mediante incisiones muy pequeñas. Esta posibilidad no significa que todas las lesiones del Aquiles puedan operarse de la misma manera.
En una lesión insercional con calcificación o deformidad de Haglund puede ser necesario retirar tejido alterado y reconstruir o reinsertar el tendón. El caso de Juan, conservado a continuación, muestra una experiencia concreta. Una intervención que requiere reinserción tiene necesidades de protección distintas a un procedimiento que no la necesita.
Los riesgos incluyen infección, dificultades de cicatrización, lesión nerviosa, dolor persistente, rigidez y problemas de la reparación. El tamaño pequeño de una incisión no elimina esos riesgos ni permite prometer una recuperación rápida a todos los pacientes.
Testimonio de un paciente con calcificación en el tendón de Aquiles.
Mi nombre es Juan y soy de Tenerife. Mi Testimonio es sobre una Calcificación en el Tendón de Aquiles.
Llevaba 10 meses sufriendo un dolor en el talón de mi pie derecho. Hice 2 tratamientos de fisioterapia durante ese tiempo sin resultados. Como no funcionaron, visite a un traumatólogo y me diagnosticó la enfermedad de Haglund y me propuso la operación.
Mi situación era que, prácticamente, ya no podía andar. Decidí pedir una segunda opinión y es cuando encontré al Dr. Iborra navegando por internet y acudí a su consulta en la clínica Avanfi. Según me descalcé sospechó lo que tenía, pero para confirmarlo, en la misma consulta me realizó una ecografía y una radiografía, y, efectivamente, pudo observar que tenía la enfermedad de Haglund, pero también una calcificación en la inserción del Aquiles con el calcáneo, la cual era la que, a su juicio, me tenía tan incapacitado y con tanto dolor.
Tras su explicación me propuso quitar la Deformidad de Haglund y la calcificación del tendón de Aquiles con su reconstrucción.
La calcificación media más de 1 cm. La cirugía que me propuso fue que intentaría hacer toda la cirugía con 2 incisiones muy pequeñas: una incisión para el Haglund y otra para quitar la calcificación y reconstruir el tendón con un implante, pero, por la complejidad de la calcificación, lo mismo tenía que abrir mucho más, pero sería algo que tendría que ver intraoperatoriamente. Tras su explicación decidí poner mi pie en sus manos.
Finalmente pudo operarme el Haglund y la calcificación en la inserción del tendón de Aquiles, incluso reconstruyó el tendón con incisiones muy pequeñas.
Ya hace 3 meses de la intervención y no solo camino perfectamente, sino que no tengo ningún tipo de dolor. Ahora volveré a realizar todo el deporte que tuve que abandonar, (running y sobre todo paddle).
Quiero dar las gracias al Dr. Iborra y todo su equipo por el trato hacia mí y haber mejorado mi calidad de vida al 100%.
Comentario del Dr. Iborra sobre la tendinitis Aquílea.
La deformidad de Haglund es una patología muy frecuente, pero en ocasiones, la Deformidad de Haglund convive con otra patología asociada. En el caso de Juan, una calcificación insercional en el tendón de Aquiles.
Afortunadamente, en este caso pudimos realizar los dos procedimiento con incisiones muy pequeñas. El Haglund no era el problema, la calcificación ya era otra cosa…, ya que cuando se retira la calcificación el tendón se queda muy debilitado y hay que reconstruirlo y reinsertarlo con un arpón al hueso calcáneo, y este gesto quirúrgico era el que podía complicarse y tener que abrir más para conseguir una buena reconstrucción del tendón y que este quede resistente para su función, pero, finalmente, conseguimos mediante otra incisión muy pequeña retirar la calcificación y reconstruir el tendón, lo que ha permitido una recuperación más rápida.
Quiero agradecer a Juan, que vino desde Tenerife para ponerse en nuestras manos y confió al 100% en nuestro hacer. ¡Gracias!
Hemos sido premiados por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) por el tratamiento quirúrgico de la tendinitis Aquilea sin abrir.
Recuperación tras la cirugía del tendón de Aquiles
La pauta depende de si se ha realizado una liberación, una retirada de tejido alterado o una reconstrucción con reinserción. El equipo indica la posición de protección, el uso de bota o muletas y el momento de comenzar la carga y la movilidad.
En las primeras revisiones se comprueban la herida y la inflamación. Posteriormente se trabaja la marcha y se recupera fuerza de forma progresiva. Estar cómodo al caminar no significa haber recuperado la capacidad necesaria para correr, saltar o practicar deportes con cambios de dirección.
La vuelta al trabajo se adapta a sus exigencias. Para retomar deporte se consideran fuerza, tolerancia al esfuerzo y respuesta posterior, además de la evolución de los tejidos. El calendario del testimonio de Juan describe su caso y no fija los plazos de otros pacientes.
Cuándo revisar el diagnóstico o consultar con urgencia
Si no se progresa con un tratamiento bien seguido, conviene revisar la localización del dolor, la dosis de ejercicio y las lesiones asociadas. Una calcificación visible no explica por sí sola todas las molestias y una imagen persistente no equivale necesariamente a un fracaso clínico.
Un chasquido súbito con pérdida de fuerza para impulsarse o ponerse de puntillas requiere una valoración pronta para descartar una rotura del tendón de Aquiles. No debe tratarse automáticamente como otra crisis de tendinitis. Tras cirugía también hay que consultar por fiebre, secreción o enrojecimiento progresivo de la herida.
❓ Preguntas frecuentes
¿Es mejor reposo total o ejercicio para la tendinitis aquílea?
En muchos cuadros se adapta temporalmente la actividad y se introduce fuerza con carga progresiva. El reposo indefinido no recupera por sí solo la capacidad del tendón; la pauta debe ajustarse a la lesión y la respuesta.
¿Puedo hacer ejercicios de talón en un escalón si tengo una lesión insercional?
No deben aplicarse automáticamente. Bajar mucho el talón puede aumentar la compresión en la inserción. Puede ser necesario empezar en plano y limitar el recorrido según la valoración.
¿El PRP o la EPI garantizan curar la tendinopatía aquílea?
No. Son procedimientos con indicaciones y límites que deben explicarse. No sustituyen automáticamente la carga progresiva ni permiten prometer regeneración o curación.
¿La recuperación de Juan sirve como calendario para mi operación?
No. Su testimonio describe un caso concreto con calcificación, Haglund y reconstrucción del tendón. Los tiempos de protección, apoyo y deporte dependen de cada intervención y evolución.
Artículo revisado por Dr. Álvaro Iborra · Podólogo · Cirujano de Pie y Tobillo · Primer Podólogo del Mundo Premiado por la AAOS · Nº de colegiado 838282805
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