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DR. ÁLVARO IBORRA

Tratamiento y Cirugía del Escafoides Tarsiano Accesorio.

Tratamiento
del Escafoides Tarsiano Accesorio.

El tratamiento del escafoides tarsiano accesorio depende de que el hueso accesorio sea realmente el origen del dolor, de su tipo, de la inserción del tendón tibial posterior y de la alineación del pie. No todas las personas que tienen esta variante anatómica necesitan tratamiento.

Cuando el dolor aparece en la prominencia interna del mediopié, primero se reduce la irritación y se comprueba cómo responde el pie. En una fase dolorosa puede ser útil limitar temporalmente la actividad, proteger la zona con una bota tipo Walker durante el tiempo que indique la exploración y adaptar el calzado.

Después se combinan, según el caso, fisioterapia, analgesia pautada, ortesis plantares y una recuperación progresiva de la carga. Las infiltraciones no son un paso automático: se valoran cuando pueden aportar información diagnóstica o alivio dentro de un plan concreto.

La página sobre síntomas y diagnóstico del escafoides accesorio explica cómo se diferencia de una fractura, una lesión del tibial posterior u otras causas de dolor medial.

Plantillas para el escafoides tarsiano accesorio.

Las plantillas pueden disminuir la presión sobre la prominencia y controlar parte de la pronación cuando la mecánica del pie aumenta la tracción del tendón tibial posterior. Deben diseñarse a partir de la exploración y del apoyo real del paciente.

Su función no es «hacer desaparecer» el hueso accesorio. Buscan que el pie tolere mejor la marcha, el trabajo o el deporte. Si una ortesis aumenta la presión directa sobre la zona dolorosa, hay que revisarla; no se mantiene por inercia.

En muchos pacientes este tratamiento permite controlar los síntomas a largo plazo. En otros, el dolor reaparece al aumentar la actividad o persiste pese a una pauta bien realizada. Esa respuesta ayuda a decidir si merece la pena valorar una intervención.

Operación escafoides tarsiano accesorio.

La cirugía se plantea cuando el dolor está bien localizado, limita la actividad y no mejora con un tratamiento conservador suficiente. Antes de operar conviene confirmar el tipo de escafoides accesorio, el estado del tendón tibial posterior y si existe pie plano valgo u otra deformidad que pueda mantener las tensiones.

Una opción es resecar el hueso accesorio. Si para hacerlo se compromete la inserción del tibial posterior, el tendón puede necesitar reinserción en el escafoides mediante un anclaje: es la base del procedimiento de Kidner y de sus variantes.

En casos seleccionados prefiero disminuir el volumen del hueso, retirar la unión fibrocartilaginosa dolorosa y conservar una tapa ósea con la inserción del tendón. La fijación busca una unión hueso con hueso y evita reanclar el tendón cuando la anatomía lo permite. No es la técnica adecuada para todos los pacientes.

La elección no depende solo del tamaño del hueso. También cuentan la edad, la actividad, la alineación del retropié, el estado del tendón y las expectativas. Cuando existe una deformidad relevante, tratar únicamente el accesorio puede no resolver todo el problema.

tratamiento quirúrgico del escafoides Tarsiano accesorio

Imágenes correspondientes a las 2 semanas de la cirugía.

Recuperación de la Cirugia del escafoides tarsiano accesorio.

La recuperación depende de la técnica realizada y de si se ha reinsertado el tendón, fijado el hueso o corregido otra deformidad. Mi preferencia, siempre que la anatomía lo permita, es conservar la inserción del tibial posterior y favorecer una unión hueso con hueso.

Como orientación, las primeras semanas se protege la intervención con férula o bota. El apoyo se introduce de forma parcial y progresiva cuando la cirugía y la evolución lo permiten. Los puntos suelen revisarse alrededor de las dos o tres semanas y la fisioterapia recupera movilidad, fuerza y patrón de marcha.

La bicicleta sin resistencia y otras actividades sin impacto pueden introducirse antes que la carrera o los deportes con salto. Volver a caminar con comodidad no significa que el tendón y el hueso estén preparados para cualquier carga. Las fechas concretas se ajustan en las revisiones.

Cómo se decide si el dolor procede del escafoides accesorio

La radiografía confirma que existe un hueso accesorio, pero no demuestra que sea la causa de todos los síntomas. La exploración busca dolor directo sobre la prominencia, molestias con el calzado, tensión del tibial posterior y cambios durante la marcha o al ponerse de puntillas.

Las radiografías en carga permiten valorar el tipo de accesorio y la alineación. La ecografía muestra la inserción del tendón y puede localizar inflamación o dolor al presionar con la sonda. La resonancia se reserva para dudas sobre la unión fibrocartilaginosa, edema óseo, lesiones del tendón u otras causas de dolor del mediopié.

Esta comprobación es especialmente importante cuando el dolor está más arriba, se extiende por el arco o aparece después de un traumatismo. Una fractura del escafoides, una disfunción del tibial posterior o una lesión de la articulación astragaloescafoidea requieren decisiones diferentes.

Opciones de tratamiento según el problema que predomina

Opción Cuándo se valora Qué hay que comprobar
Descarga, calzado y fisioterapia Fase dolorosa o síntomas relacionados con la actividad Que disminuya la irritación sin perder innecesariamente fuerza y movilidad
Plantillas personalizadas Cuando el apoyo y la pronación aumentan la presión o la tracción Que descarguen la prominencia y mejoren la tolerancia real al caminar
Resección con reinserción Accesorio sintomático que no responde y cuya extirpación afecta al tibial posterior Estado del tendón, alineación y necesidad de proteger la reinserción
Conservación y fijación ósea Casos seleccionados en los que puede mantenerse la inserción tendinosa Calidad de la unión, estabilidad y riesgo de falta de consolidación
Corrección asociada Cuando existe una deformidad relevante que mantiene las tensiones Que el dolor no se atribuya solo al hueso accesorio

No es una secuencia obligatoria. La elección se individualiza y una técnica más compleja no es automáticamente mejor.

Qué ocurre si también hay pie plano o lesión del tibial posterior

El escafoides accesorio se encuentra junto a la inserción del tibial posterior, un tendón importante para sostener el arco y controlar el retropié. En algunos pacientes el dolor del hueso aparece dentro de un problema más amplio de pie plano valgo o insuficiencia tendinosa.

En esos casos no basta con preguntar si se quita o se fija el hueso. Hay que valorar si el talón es flexible, si el arco se recupera al ponerse de puntillas, qué fuerza conserva el tendón y dónde se concentra realmente el dolor. La corrección asociada solo se plantea cuando esa deformidad es clínicamente relevante.

También puede ocurrir lo contrario: una persona tiene pie plano y escafoides accesorio en la radiografía, pero el dolor procede de otra estructura. Operar una variante que no explica los síntomas no corrige el problema. Por eso la correlación entre exploración, imagen y respuesta al tratamiento conservador es parte de la indicación quirúrgica.

Riesgos y expectativas de la cirugía

Además de dolor, inflamación o problemas de la herida, pueden aparecer irritación de ramas sensitivas, rigidez, molestias por el material, debilidad del tibial posterior, persistencia del dolor o falta de unión ósea cuando se realiza una fijación. El riesgo cambia con la técnica y con la deformidad asociada.

La cirugía no se indica por una radiografía aislada. El objetivo es mejorar un dolor y una limitación que encajen con la exploración. La literatura muestra mejoría en muchos pacientes, pero también complicaciones y reintervenciones; por eso se explican alternativas y expectativas antes de decidir.

Después de la intervención se vigilan la herida, la sensibilidad de la zona medial y la función del tibial posterior. Un aumento progresivo del dolor, fiebre, secreción o cambios llamativos de color requieren revisión. Si se ha realizado una fijación, las pruebas de imagen ayudan a decidir cuándo avanzar la carga.

El alta para deporte no depende solo de una fecha. Se revisan fuerza, control del apoyo, tolerancia al salto y respuesta del pie al día siguiente. Este criterio evita confundir «ya puedo caminar» con «ya puedo volver a todas mis cargas».

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❓ Preguntas frecuentes

¿Cuándo se opera un escafoides tarsiano accesorio?

Cuando el dolor está bien localizado, limita la actividad y persiste pese a un tratamiento conservador individualizado. Antes se revisan el tipo de escafoides, el tibial posterior y la alineación del pie.

¿Las plantillas eliminan el escafoides accesorio?

No. Pueden reducir presión y tensiones para controlar los síntomas, pero no hacen desaparecer el hueso. Deben adaptarse para no comprimir directamente la prominencia dolorosa.

¿En qué se diferencia la resección de una técnica que conserva hueso?

La resección elimina el accesorio y puede exigir reinsertar el tibial posterior. En casos seleccionados se conserva una porción ósea con la inserción tendinosa y se estabiliza la unión.

¿Cuándo se puede volver a caminar y hacer deporte?

Depende de la técnica y de la evolución. El apoyo suele progresar protegido y el deporte se recupera después, cuando hay movilidad, fuerza y tolerancia suficientes.

Artículo revisado por Dr. Álvaro Iborra · Podólogo · Cirujano de Pie y Tobillo · Primer Podólogo del Mundo Premiado por la AAOS · Nº de colegiado 838282805