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DR. ÁLVARO IBORRA

Fractura del Escafoides Tarsiano. Causas y Tratamiento

El escafoides tarsiano —también llamado hueso navicular— es una de las piezas clave del arco interno del pie. Se articula por detrás con el astrágalo y por delante con los tres huesos cuneiformes, actuando como puente de transmisión de fuerzas entre el retropié y el antepié.

Junto con el cuboides, distribuye las cargas desde el retropié hasta el antepié, proporcionando rigidez y estabilidad en el momento de la propulsión.

¿Qué es
el Escafoides Tarsiano?

El escafoides tarsiano es un hueso que forma parte de los 26 huesos del pie que tiene gran importancia en la biomecánica de la marcha humana.

En el cuerpo humano tenemos dos huesos escafoides:  el escafoides carpiano que se sitúa en la mano y el escafoides tarsiano o también llamado navicular, por su forma arqueada de barco, que se sitúa en el pie.

Debido a su disposición, el hueso escafoides es un elemento clave en el arco del pie y por lo tanto soporta mucha carga, especialmente cuando apoya o despega el pie del suelo.

Por tanto, se puede afirmar que el escafoides es un hueso de gran importancia en la biomecánica del pie, y junto con el cuboides, es el encargado de distribuir las cargas desde el retropié hasta el antepié, dando de esta manera rigidez y estabilidad al pie en el momento de la propulsión.

⬛ Vascularización del escafoides: la clave de sus complicaciones.

La irrigación sanguínea entra por las caras lateral y medial, dejando la zona central con vascularización especialmente pobre. Esto explica por qué las fracturas por estrés se inician en el tercio central y por qué existe riesgo de necrosis avascular en fracturas desplazadas.

anatomía del pie y hueso escafoides tarsiano

Esquema osteológico de hueso del pie

el hueso escafoides tarsiano ayuda a dar rigidez al pie en la fase de despegue.

Ayuda a dar rigidez al pie en la fase de despegue

¿Por qué se fractura el escafoides tarsiano?

La fractura del escafoides o fractura del hueso navicular, como hemos dicho también se denomina, es muy frecuente que pase desapercibida, cuando esta no se ha producido por una caída o accidente. Y pasa desapercibida porque empieza a manifestarse con dolor en el pie pero que cede debido a que el paciente, por el dolor, cesa o disminuye su actividad. Es decir, deja de caminar o camina mucho menos.

Por lo tanto, las causas principales de las lesiones o fracturas del hueso navicular son: 

🟦 Fractura traumática aguda
Caída desde altura, accidente de tráfico, torcedura forzada en deportes de contacto, aterrizaje incorrecto en gimnasia/baloncesto/voleibol, plantarflexión forzada extrema.

🟦 Fractura por estrés o fatiga
Acumulación de microtraumatismos repetidos en corredores de fondo, saltadores, gimnastas, bailarines. También en pacientes con osteoporosis, diabetes, corticoterapia crónica, sobrepeso, pie cavo o hiperpronación.

En la fractura por estrés normalmente no existe una fractura, sino que lo que existe es un edema del hueso escafoidesproducto de la estructura interna del hueso, la que denominamos hueso esponjoso. Este hueso esponjoso está formado por trabéculas óseas que se rompen y se inflaman, lo que produce el dolor inicial.

Si este edema no se diagnostica, que es lo más frecuente , el hueso sigue sufriendo y termina fracturándose, lo que llamamos una fractura por estrés de escafoides tarsiano.

Las causas por las que se fractura el hueso escafoides son múltiples:

🔸 Traumatismo, es decir caída de altura o accidente
🔸 Sobrepeso
🔸 Enfermedad metabólica ósea
🔸 Medicamentos que afectan al metabolismo óseo
🔸 Osteoporosis, como por ejemplo en mujeres en menopausia
🔸 Deporte de impacto repetido, como son los deportistas de fondo o mediofondo

Edema del hueso escafoides antes de fracturarse

Clasificación de Sangeorzan de las fracturas del escafoides.

🟪 Tipo I — Fractura horizontal sin desplazamiento
Trazo transverso <50% del hueso, sin desplazamiento. Pronóstico excelente. Tratamiento conservador con Walker y descarga completa 6-8 semanas.

🟪 Tipo II — Fractura diagonal con posible desplazamiento
Trazo dorsal-lateral a plantar-medial. Tratamiento quirúrgico en la mayoría de casos. Riesgo de artritis postraumática si reducción no anatómica.

🟪 Tipo III — Fractura conminuta
Múltiples fragmentos, impactación, subluxación del mediopié. Pronóstico reservado. Cirugía con RAFI ± injerto óseo. Riesgo de necrosis avascular, artritis grave, artrodesis.

Para fracturas por estrés se utiliza la Clasificación de Torg: Grado I (reacción ósea), Grado II (fractura incompleta), Grado III (fractura completa). Los grados I-II responden al tratamiento conservador; el grado III requiere valoración quirúrgica.

Síntomas de fractura del escafoides tarsiano.

Síntomas de la fractura traumática aguda

Dolor agudo inmediato en el dorso del mediopié (N spot), inflamación rápida con edema, hematoma, imposibilidad funcional para apoyar y caminar, dolor con pronación/supinación pasiva.

Síntomas de la fractura por estrés

Dolor difuso en el mediopié inicialmente solo con ejercicio, progresión gradual hasta aparecer en reposo, máximo dolor a palpación sobre el dorso del navicular, leve inflamación sin hematoma, rigidez matutina.

⚠️ 🫸 SEÑAL DE ALERTA: dolor en el empeine que persiste >2 semanas en deportista = sospechar fractura por estrés. La radiografía puede ser normal en el 50% de los casos.

Diagnóstico de una fractura del escafoides tarsiano.

La radiografía simple suele ser insuficiente para el diagnóstico de la fractura del escafoides, ya que la fractura por estrés pude pasar desapercibida y ser necesaria la resonancia magnética o el TAC.

Es muy importante un buen diagnóstico para minimizar las complicaciones de la fractura, es frecuente que se confunda con una tendinitis.

Entre las pruebas de diagnóstico de una fractura del hueso navicular contamos con:

Radiografía simple
Primera prueba ante traumatismo. Proyecciones AP, lateral y oblicua. Limitación: negativa en ~50% de fracturas por estrés iniciales.

Resonancia magnética (RM)
PRUEBA DE ELECCIÓN para fractura por estrés. Detecta edema de médula ósea (Torg I) antes del trazo visible. Sin radiación. Se recomienda RM 1,5-3 Tesla con secuencias STIR y T1.

TC (Tomografía Computarizada)
Referencia para planificación quirúrgica. Define trazo, fragmentos y desplazamiento. Permite clasificar Sangeorzan. TC 3D en casos complejos. Útil también para confirmar consolidación postoperatoria.

La enfermedad de Müller-Weiss (EMW) es una patología compleja del pie de origen desconocido, que se manifiesta por dolor en el pie, en la que el escafoides, un hueso que forma parte del pie, se encuentra deformado.

Imagen de dedos en garra de origen neurológico.

resonancia magnética de fractura de escafoides.

Resonancia magnética de fractura de escafoides.

Tratamiento de una fractura del escafoides tarsiano.

La dificultad en este tipo de fracturas es que pasan desapercibidas y, cuando son diagnosticadas, es tarde, pudiendo afectar al pronóstico.

Tratamiento conservador del huevo navicular

🔶 Cuando no existe aún fractura, comenzaremos con la descarga de la presión en la zona con inmovilización y con férula o bota Walker durante 4- 6 semanas, realizando resonancia magnética de control para valorar s el hueso está preparado para la carga, es decir para apoyar el pie en el suelo.

🔶 También se recomienda el uso de muletas asociado a plantillas personalizadas para distribuir y disipar las cargas que repercuten en el escafoides.

🔶  Cuando estamos ante una fractura de estrés del escafoides o ha fracasado el tratamiento conservador, es decir, el hueso no ha consolidado, será necesaria la cirugía.

Indicado en: fractura por estrés Torg I-II sin desplazamiento; fractura traumática Sangeorzan I sin desplazamiento.

Protocolo: descarga COMPLETA con muletas, bota Walker 6-10 semanas (estrés) / 4-6 semanas (Sangeorzan I), control RM/TC a las 6-8 semanas, fisioterapia tras consolidación, plantillas biomecánicas a medida.

⚠️ ERROR FRECUENTE: iniciar la carga antes de confirmar consolidación por imagen.

Tratamiento quirúrgico del escafoides tarsiano

🔶 La operación del escafoides por fractura consiste en realizar un fijación interna: poner un sistema de tornillos que ayuden a consolidar el hueso, y evitar problemas de mala consolidación, que es mas frecuente en el escafoides que en otros huesos por su vascularización.

Indicado en: Sangeorzan II-III, fractura por estrés Torg III, fracaso conservador tras 3 meses, deportista de alto rendimiento.

Técnica 1: Fijación percutánea con tornillos canulados (3,5-4,0 mm). El Dr. Iborra aplica esta técnica mínimamente invasiva cuando la morfología lo permite. Menor daño vascular, recuperación más rápida, control fluoroscópico.

Técnica 2: Reducción abierta y fijación interna (RAFI) para Sangeorzan III o fragmentación severa.

Técnica 3: Injerto óseo en pérdida de sustancia, pseudoartrosis o necrosis avascular.

⚠️ POSTOPERATORIO: Walker sin carga 4-6 semanas → carga progresiva. Vuelta al deporte: 4-6 meses en casos favorables.

 El trabajo de prevención de las fracturas del escafoides en deportistas de elite, personas con sobrepeso, osteoporosis, etc., es importante; ya que se puede ayudar a repartir y controlar las cargar con una plantilla a medida.

operación de una fractura del escafoides tarsiano del pie para su tratamiento

Reducción de fractura con tornillo, via percutánea.

Complicaciones posibles y su prevención.

• Necrosis avascular: por compromiso vascular; más común en Sangeorzan II-III desplazadas

• Pseudoartrosis: falta de consolidación; requiere nueva cirugía con injerto

• Artritis postraumática: especialmente tras Sangeorzan III; puede requerir artrodesis

• Enfermedad de Müller-Weiss: necrosis avascular del navicular secundaria a fractura

• Recidiva de fractura por estrés: sin corrección biomecánica

Prevención: diagnóstico precoz con RM + descarga estricta + control de imagen antes de reanudar actividad.

Pronóstico y vuelta al deporte.

El pronóstico de la fractura del escafoides tarsiano depende de varios factores: tipo de fractura, desplazamiento, afectación articular, vascularización, tiempo hasta el diagnóstico, tratamiento realizado y nivel de exigencia funcional del paciente. No tiene el mismo pronóstico una fractura por estrés incompleta detectada precozmente que una fractura conminuta desplazada con afectación del mediopié.

En general, las fracturas sin desplazamiento y diagnosticadas de forma temprana tienen buena evolución. En cambio, las fracturas desplazadas, conminutas o tratadas tarde pueden dejar dolor residual, rigidez o limitación para actividades de impacto.

🟦 Pronóstico según el tipo de fractura

– En las fracturas por estrés Torg I-II, cuando se diagnostican precozmente y se respeta la descarga, el pronóstico suele ser favorable. Muchos pacientes pueden recuperar su nivel previo de actividad en aproximadamente 8-12 semanas, siempre que la consolidación sea adecuada y la reincorporación sea progresiva.

– Las fracturas Sangeorzan I, al ser fracturas horizontales sin desplazamiento significativo, suelen tener un muy buen pronóstico con tratamiento conservador. La consolidación puede situarse en torno a 6-10 semanas, aunque el tiempo real depende de la evolución clínica y de las pruebas de imagen.

– Las fracturas Sangeorzan II suelen requerir valoración quirúrgica con mayor frecuencia, especialmente si existe desplazamiento. Cuando se consigue una reducción adecuada y una fijación estable, el pronóstico puede ser bueno, pero la vuelta al deporte suele ser más lenta, habitualmente entre 4 y 6 meses en escenarios favorables.

– Las fracturas Sangeorzan III tienen un pronóstico más reservado. La conminución, la impactación y la posible subluxación del mediopié aumentan el riesgo de necrosis avascular, pseudoartrosis, artritis postraumática y secuelas articulares. En estos casos, el objetivo no es solo consolidar la fractura, sino preservar la alineación y la función del mediopié.

Un factor especialmente importante es el diagnóstico tardío. Cuando una fractura del escafoides tarsiano permanece más de varias semanas sin tratamiento adecuado, el pronóstico empeora porque el hueso ha seguido recibiendo carga y puede haber progresado el daño estructural.

🟦 Vuelta al deporte: por qué no debe basarse solo en el dolor

La vuelta al deporte después de una fractura del escafoides tarsiano debe ser prudente. El dolor puede disminuir antes de que el hueso haya consolidado por completo, por lo que una reincorporación basada solo en la sensación subjetiva del paciente puede ser arriesgada.

Antes de volver a correr, saltar o competir, deben valorarse varios criterios:

🔸 Ausencia de dolor en la palpación del navicular.
🔸 Marcha normal sin cojera.
🔸 Recuperación de movilidad y fuerza.
🔸 Ausencia de dolor con ejercicios progresivos de carga.
🔸 Confirmación de consolidación mediante imagen cuando esté indicado.
🔸 Corrección de factores biomecánicos o de entrenamiento que hayan contribuido a la lesión.
🔸 El retorno debe hacerse de forma progresiva, pasando de actividades de bajo impacto a ejercicios funcionales y, finalmente, a gestos deportivos específicos.

🟦 Protocolo progresivo de reincorporación deportiva

La secuencia habitual debe avanzar de menor a mayor carga. No se recomienda pasar directamente de la inmovilización o la descarga a la carrera continua o la competición.

Una progresión razonable sería:

🔸 Marcha sin dolor. El paciente debe caminar sin cojera, sin dolor en el mediopié y sin aumento de molestias al día siguiente.
🔸 Trabajo de fuerza y movilidad. Se recupera la musculatura intrínseca del pie, la estabilidad del tobillo, la movilidad del mediopié y el control de la pisada.
🔸 Trote suave y progresivo. Se introduce carrera ligera en superficies controladas, con aumento gradual del tiempo y siempre vigilando la respuesta del pie.
🔸 Carrera continua y cambios de ritmo. Se incorporan estímulos más exigentes, pero todavía sin exposición completa a saltos, giros intensos o competición.
🔸 Gestos deportivos específicos. Saltos, aceleraciones, frenadas, cambios de dirección o trabajo técnico según el deporte.
🔸 Vuelta a la competición. Solo cuando no existe dolor, la función es completa y la consolidación está confirmada en los casos que lo requieren.

El objetivo es evitar que una fractura aparentemente curada se reactive por una carga excesiva o una vuelta precipitada al impacto.

fractura del hueso navicular o escafoides tarsiano

Prevención de la fractura del escafoides tarsiano.

⬛ Progresión gradual del entrenamiento (máximo +10% semanal)

⬛ Plantillas biomecánicas a medida en deportistas con hiperpronación/pie cavo

⬛ Calzado adecuado, renovar cada 600-800 km

⬛ Variedad de superficies de entrenamiento

⬛ Aporte correcto de calcio (1.000-1.200 mg/día) y vitamina D

⬛ Monitorizar densidad mineral ósea en deportistas de riesgo

⬛ Descanso adecuado y semanas de deload en la planificación anual

⬛ Consulta precoz ante dolor en empeine que dure >1-2 semanas

❓ FAQ’s sobre la fractura del escafoides tarsiano.

¿Dónde duele exactamente una fractura del escafoides tarsiano?

El dolor suele localizarse en la zona dorsal e interna del mediopié, aproximadamente en el empeine, sobre el llamado “N spot” o punto navicular. Es un dolor que puede confundirse con una tendinitis, una sobrecarga del empeine o una lesión ligamentosa del mediopié.

En las fracturas por estrés, el dolor no siempre aparece de forma brusca. Puede comenzar como una molestia durante la carrera, los saltos o los cambios de ritmo, y progresar hasta doler al caminar o incluso en reposo. Esta evolución gradual es precisamente lo que hace que muchas fracturas del escafoides tarsiano se diagnostiquen tarde.

¿Puedo caminar si tengo una fractura del escafoides tarsiano?

Poder caminar no descarta una fractura del escafoides tarsiano. En las fracturas traumáticas desplazadas, lo habitual es que el apoyo sea muy doloroso o imposible, pero en las fracturas por estrés el paciente puede seguir caminando durante días o semanas con dolor progresivo.

El problema es que continuar apoyando el pie sobre una fractura no diagnosticada puede favorecer que una lesión inicialmente incompleta evolucione hacia una fractura completa, una pseudoartrosis o una alteración de la vascularización del hueso. Por eso, ante dolor persistente en el empeine, especialmente en deportistas, no conviene “probar” a seguir entrenando sin una valoración adecuada.

¿Qué diferencia hay entre una fractura del escafoides tarsiano y una tendinitis del tibial posterior?

La tendinitis del tibial posterior suele producir dolor en la cara interna del tobillo y del pie, siguiendo el trayecto del tendón, y puede asociarse a pérdida progresiva del arco plantar o sensación de fatiga en el pie. En cambio, la fractura del escafoides tarsiano suele concentrar el dolor en el dorso del mediopié o sobre el propio hueso navicular.

Aun así, ambas patologías pueden coexistir o confundirse, porque el tendón tibial posterior se inserta en la región del navicular y participa en la estabilidad del arco interno. La exploración clínica orienta el diagnóstico, pero en casos dudosos la resonancia magnética permite diferenciar si el origen principal del dolor es tendinoso, óseo o mixto.

¿Una fractura del escafoides tarsiano siempre se ve en una radiografía?

No. Una de las características más importantes de esta lesión es que la radiografía puede ser normal, sobre todo en las fases iniciales de una fractura por estrés. Esto ocurre porque al principio puede existir edema óseo o una línea de fractura muy fina que todavía no se identifica en una placa convencional.

Por este motivo, si el dolor en el empeine persiste y la sospecha clínica es alta, una radiografía normal no debe cerrar el diagnóstico. La resonancia magnética es especialmente útil para detectar lesiones iniciales, mientras que el TAC permite valorar mejor el trazo de fractura, el desplazamiento y la consolidación ósea.

¿Qué pasa si una fractura del escafoides tarsiano se diagnostica tarde?

El diagnóstico tardío aumenta el riesgo de complicaciones porque el escafoides tarsiano tiene una zona central con vascularización limitada. Si la fractura sigue recibiendo carga, puede progresar, desplazarse o consolidar de forma deficiente.

Las principales consecuencias de un diagnóstico tardío son la pseudoartrosis, el dolor crónico del mediopié, la rigidez, la artrosis postraumática y, en casos más severos, la necrosis avascular del navicular. En deportistas, además, el retraso diagnóstico suele prolongar el tiempo de baja deportiva y puede dificultar el retorno al nivel previo.

¿Cuándo se puede empezar a apoyar el pie después de una fractura del escafoides tarsiano?

El apoyo no debe decidirse solo por la mejoría del dolor. En esta fractura, la ausencia de dolor no siempre significa que el hueso esté consolidado. Lo prudente es iniciar la carga de forma progresiva cuando la evolución clínica y las pruebas de imagen confirman que la fractura está consolidando adecuadamente.

En general, el especialista puede indicar una fase inicial de descarga, seguida de apoyo parcial con Walker y posteriormente carga progresiva. Adelantar el apoyo antes de tiempo es uno de los factores que puede aumentar el riesgo de retraso de consolidación o recaída.

¿La bota Walker es suficiente para tratar una fractura del escafoides tarsiano?

La bota Walker puede formar parte del tratamiento conservador, pero no siempre es suficiente por sí sola. En muchas fracturas del escafoides tarsiano, especialmente en las fracturas por estrés, la clave no es solo inmovilizar, sino evitar la carga durante el tiempo necesario.

Es decir, llevar Walker pero seguir caminando con apoyo completo puede no proteger adecuadamente la fractura. El protocolo debe individualizarse según el tipo de fractura, el grado de desplazamiento, la actividad del paciente y la evolución en las pruebas de imagen.

¿Qué deportes tienen más riesgo de fractura por estrés del escafoides tarsiano?

Los deportes con mayor riesgo suelen ser aquellos que combinan impactos repetidos, saltos, cambios de dirección o cargas intensas sobre el mediopié. Es frecuente en corredores de fondo, atletas de salto, gimnastas, bailarines, jugadores de baloncesto, fútbol, tenis o deportes de pista.

El riesgo aumenta cuando se incrementa bruscamente la carga de entrenamiento, se entrena con fatiga, existe alteración biomecánica del pie o no hay una recuperación adecuada entre sesiones. En estos casos, el dolor persistente en el empeine no debe interpretarse automáticamente como una simple sobrecarga.

¿Puede una fractura del escafoides tarsiano dejar secuelas?

Sí, especialmente si la fractura es desplazada, conminuta, se diagnostica tarde o no consolida correctamente. Las secuelas pueden incluir dolor residual en el mediopié, rigidez, pérdida de movilidad, limitación para correr o saltar y artrosis en las articulaciones vecinas.

En fracturas bien diagnosticadas y tratadas de forma precoz, el pronóstico suele ser favorable. Sin embargo, el escafoides tarsiano es un hueso biomecánicamente importante y con una vascularización particular, por lo que no debe considerarse una fractura menor.

¿Qué pruebas confirman que la fractura del escafoides tarsiano ha consolidado?

La consolidación puede valorarse mediante la evolución clínica, la exploración física y las pruebas de imagen. El TAC suele ser especialmente útil para comprobar si el trazo de fractura ha consolidado, porque muestra con precisión la arquitectura ósea y la continuidad del hueso.

La resonancia magnética también puede aportar información sobre el edema óseo residual y la actividad biológica de la lesión. En pacientes deportistas o en casos de fractura por estrés, confirmar la consolidación antes de volver a correr o saltar es fundamental para reducir el riesgo de recaída.

Contenido revisado por el Dr. Álvaro Iborra, especialista en podología y cirugía de pie y tobillo, con dedicación específica a patología ósea del retropié, lesiones deportivas y cirugía mínimamente invasiva. Reconocido como primer podólogo del mundo premiado por la American Academy of Orthopaedic Surgeons (AAOS)


 

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