DR. ÁLVARO IBORRA

Testimonio Real: Rotura Completa del Tendón de Aquiles.

Mi nombre es Miguel y quiero compartir mi experiencia con una lesión que, en un principio, pensé que supondría el final de cualquier actividad físico-deportiva: la rotura completa del tendón de Aquiles. Una lesión traumática que, además, llega a una edad (50 años) en la que las recuperaciones ya no son como cuando la juventud es dueña del ímpetu y la capacidad de superación.

Todo ocurrió el 8 de agosto, durante unas vacaciones. Lo que iba a ser nuestro último día de playa en Asturias terminó en una vuelta precipitada a casa con un buen susto en el cuerpo.

Aunque siempre he sido muy activo —sobre todo practicando fútbol— y mantuve una buena forma física hasta mediados de mis cuarenta, en los últimos años había dejado de entrenar de forma regular. Comento esto porque creo que es importante saber cuándo uno debe poner límites a ciertas actividades si no está debidamente preparado.

Aquel día, mi sobrino me animó a jugar un rato al fútbol en la playa. No era nada serio, solo diversión. Pero en una salida explosiva desde parado, justo al despegar el pie derecho, sentí un golpe seco en la parte trasera del tobillo, como una patada. Lo que muchos describen como «la pedrada». Muy similar a una rotura de fibras en el gemelo. Caí al suelo de inmediato. La sensación era idéntica a la que tuve en mis dos roturas de ligamento cruzado anteriores. El dolor era intenso y muy localizado.

Al tocar mis tobillos, noté que en uno no había tendón. En ese momento, solo pensaba en lo terrible que sería la recuperación si se confirmaba la lesión. Y así fue: en urgencias del hospital más cercano, me diagnosticaron una rotura completa del tendón de Aquiles. La única solución posible era quirúrgica. Me lo pintaron bastante negro. Pensaba que ya no volvería a hacer deporte y que había arruinado un viaje familiar muy especial a Nueva York que llevábamos planeando desde hacía un año. Solo pedía poder volver a caminar con normalidad.

Tras la confirmación del diagnóstico: Rotura completa del tendón de Aquiles.

Afortunadamente, mi hermana conocía al Dr. Álvaro Iborra, compañero de profesión. Lo contactó de inmediato. Su respuesta fue increíble: estaba comenzando sus vacaciones, pero se ofreció a organizarlo todo en el hospital para que pudiera ingresar, hacer el preoperatorio y operarme lo antes posible, ya que no debíamos perder tiempo si queríamos una buena recuperación.

Esto fue un viernes por la tarde. El sábado por la tarde ya estaba ingresado, y el Dr. Iborra confirmó la rotura completa del tendón de Aquiles tras la exploración. Me explicó que me operaría con una técnica de microcirugía mínimamente invasiva, sin necesidad de anestesia general ni epidural. La operación consistía en suturar el tendón sin abrir la piel.

El domingo por la mañana ya estaba operado. A las pocas horas, me dieron el alta sin apenas molestias y con una mezcla de alivio e incredulidad por lo bien que me sentía. La cirugía fue perfecta. El tendón funcionaba correctamente y respondía al movimiento, que pude realizar durante la operación gracias a que no estaba completamente sedado. Fue asombroso comprobar cómo, con unas pequeñas incisiones milimétricas (5 o 6 puntos en cada lado del tobillo), se logró unir el tendón. ¡Increíble!

Pasé 15 días con una férula, analgésicos y antiinflamatorios. Las únicas molestias eran las propias de la inmovilización. En la primera revisión, el Dr. Iborra confirmó que todo iba según lo previsto.

Al cabo del primer mes se retiró la férula y empecé a apoyar el pie con ayuda de una bota Walker durante tres semanas. Las sensaciones eran excelentes. Apenas mes y medio después de romperme el tendón de Aquiles, comencé la fisioterapia. El tendón respondía perfectamente, y la recuperación avanzaba a una velocidad que jamás habría imaginado. ¡Nueva York volvía a estar en el horizonte!

A los dos meses y medio caminaba con muletas, luego solo con una, y al tercer mes ya no necesitaba ninguna ayuda. En la revisión de ese mes, el Dr. Iborra confirmó que el tendón estaba perfectamente soldado. Solo quedaba ganar movilidad y recuperar masa muscular. Si todo iba bien, podría hacer el viaje.

Y así fue. En diciembre, exactamente cuatro meses después de la rotura completa del tendón de Aquiles, estaba caminando por Nueva York durante ocho días. No diré que sin molestias, pero después de andar más de 8 horas al día, ¡las molestias eran totalmente asumibles incluso sin haberme lesionado!

Desde enero, empecé a trabajar fuerza y a recuperar potencia en la zona. Hacía bicicleta, trotaba, y no sentía molestias. Hoy, seis meses y medio después de lo que parecía un desastre, estoy más en forma que antes de lesionarme. Salgo a correr sin problemas y cada día aumento la intensidad.

No tengo palabras suficientes para agradecer al Dr. Iborra. Su técnica quirúrgica innovadora y eficaz, su sabiduría profesional y su seguimiento durante todo el proceso de recuperación han sido claves para que esa pesadilla de agosto se haya transformado en una oportunidad de renacer.

Este proceso me ha devuelto la actividad física y, con ella, el bienestar mental y emocional. La rotura completa del tendón de Aquiles fue dura, pero también una experiencia transformadora. ¡No hay mal que por bien no venga!

Testimonio real y resultados de la rotura completa del tendón de Aquiles

Mi eterna gratitud al Dr. Álvaro Iborra.

¿Qué diferencia hay entre rotura completa del tendón de Aquiles, rotura parcial y tendinitis?

🔹 Rotura completa del tendón de Aquiles:
Es la lesión más grave. El tendón se rompe totalmente, separando sus extremos. Suele requerir cirugía, sobre todo si se quiere recuperar la funcionalidad plena en pacientes activos. Los síntomas son intensos e inmediatos, como un chasquido o golpe seco y pérdida de fuerza para caminar o ponerse de puntillas.

🔹 Rotura parcial del tendón de Aquiles:
En este caso, el tendón se daña solo parcialmente. Puede generar dolor y debilidad, pero algunos pacientes logran recuperarse con tratamiento conservador (reposo, inmovilización y fisioterapia). El riesgo es que evolucione a una rotura completa si no se trata correctamente.

🔹 Tendinitis del tendón de Aquiles:
No hay rotura, sino inflamación por sobreuso o sobrecarga. Es más frecuente en deportistas y suele tratarse con reposo, hielo, fisioterapia y corrección de hábitos de entrenamiento. Aunque menos grave, si no se trata puede derivar en roturas parciales o completas.

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