DR. ÁLVARO IBORRA
Enfermedad de Freiberg u Osteonecrosis de los Pies
La enfermedad de Freiberg es una patología del antepié que afecta, con mayor frecuencia, a la cabeza del segundo metatarsiano. También se conoce como osteonecrosis metatarsal, porque se produce una alteración del riego sanguíneo en esa zona del hueso, lo que puede provocar sufrimiento óseo, colapso articular progresivo y deformidad de la superficie articular.
Dicho de una forma más sencilla, una parte del hueso que forma la articulación del dedo deja de recibir suficiente aporte sanguíneo, se debilita y puede deformarse. Cuando eso ocurre, el paciente empieza a notar dolor en la zona delantera del pie, molestias al caminar y dificultad para apoyar con normalidad.
Es una lesión que no siempre se diagnostica en fases iniciales, porque al principio puede parecer una simple metatarsalgia o una sobrecarga del antepié. Sin embargo, cuando la enfermedad evoluciona, puede alterar de forma importante la biomecánica del pie y condicionar dolor persistente o secuelas articulares.
¿Qué es
la Enfermedad de Freiberg?
La enfermedad de Freiberg es una necrosis avascular de la cabeza metatarsal, habitualmente la del segundo metatarsiano. Eso significa que una parte del hueso pierde parte de su vascularización, se deteriora y puede deformarse con el tiempo.
No se trata solo de un dolor mecánico sin importancia. En esta patología, el problema afecta al hueso y a la superficie articular. Por eso, cuando la lesión progresa, no solo duele al apoyar, sino que también puede aparecer rigidez, inflamación articular y alteración del funcionamiento normal del dedo y del antepié.
Lo más habitual es que afecte al segundo metatarsiano, porque suele ser uno de los radios más largos y más sometidos a carga durante la marcha. Esa combinación de sobrecarga mecánica y vulnerabilidad estructural parece tener un papel importante en su desarrollo.
¿Por qué se produce la enfermedad de Freiberg?
La causa exacta no siempre se conoce con certeza. Aun así, la hipótesis con más peso clínico es la de los microtraumatismos repetidos sobre la cabeza metatarsal, especialmente cuando existen factores anatómicos o biomecánicos que aumentan la presión sobre esa zona del pie.
En otras palabras, no suele deberse a un único golpe importante, sino a una suma de pequeños impactos o sobrecargas repetidas sobre el metatarsiano. Esto puede favorecer una alteración del aporte sanguíneo del hueso y, con ello, el inicio de la osteonecrosis.
Entre los factores que pueden favorecer su aparición están:
💠 un segundo metatarsiano más largo,
💠 una distribución anómala de cargas en el antepié,
💠 determinadas alteraciones biomecánicas de la marcha,
💠 la sobrecarga deportiva repetitiva,
💠 y ciertas características estructurales del pie.
¿Qué son los metatarsianos y por qué son importantes?
Los metatarsianos son los huesos largos del antepié. Son esenciales para la marcha, el equilibrio y la transmisión de cargas. Cada vez que caminamos, corremos o nos ponemos de puntillas, estas estructuras participan de forma decisiva en el apoyo del pie y en la propulsión.
La cabeza del metatarsiano, que es su parte distal, forma articulación con la base de la falange proximal. Es una zona de enorme importancia biomecánica. Cuando esa cabeza metatarsal se lesiona, se altera el funcionamiento de toda la articulación y puede aparecer dolor importante incluso con actividades muy cotidianas.
Por eso, aunque a veces el paciente lo describa como un simple “dolor en la almohadilla del pie”, en realidad estamos hablando de una estructura articular clave en el funcionamiento normal del antepié.
las patologías más frecuentes son:
→ Metatarsalgia
→ Fractura de Jones, muy frecuentes en esguinces de tobillo
→ Enfermedad de Freiberg
→ Fracturas de estrés
¿A quién afecta con más frecuencia?
La enfermedad de Freiberg se observa con relativa frecuencia en adolescentes, especialmente durante etapas de crecimiento. También puede diagnosticarse en adultos, pero muchas veces la lesión se originó tiempo antes o ha evolucionado lentamente hasta hacerse más evidente.
No es una de las patologías más frecuentes del pie infantil, pero sí debe tenerse en cuenta en adolescentes con dolor persistente en el antepié, sobre todo si el dolor se localiza en la cabeza del segundo metatarsiano y empeora con la carga.
Síntomas de la enfermedad de Freiberg.
Los síntomas más habituales son:
🔸 dolor en la parte delantera del pie,
🔸 dolor localizado bajo la cabeza del segundo metatarsiano,
🔸 hinchazón local,
🔸 restricción del movimiento de la articulación,
🔸 molestias al caminar o al apoyar,
🔸 y, en fases más evolucionadas, rigidez y limitación funcional del dedo.
En los primeros estadios, el dolor puede ser intermitente y aparecer solo con la actividad. Más adelante, cuando la cabeza metatarsal empieza a deformarse, el dolor puede hacerse más frecuente y aparecer incluso con actividades habituales.
El paciente suele referir que le molesta al apoyar, que no tolera bien ciertos zapatos o que nota una sensación de presión localizada en el antepié. A veces también aparece inflamación y una clara limitación del movimiento articular.
Diagnóstico de la osteonecrosis o enfermedad de Freiberg.
El diagnóstico debe basarse en una exploración clínica cuidadosa, la localización exacta del dolor y las pruebas de imagen cuando son necesarias.
En las fases iniciales puede confundirse con otras patologías del antepié, como una metatarsalgia mecánica, una rotura de la placa plantar o procesos inflamatorios postraumáticos. Por eso, cuando existe sospecha clínica, es importante estudiar bien la articulación y valorar el estado de la cabeza metatarsal.
La exploración médica permite detectar dolor localizado, inflamación, limitación de la movilidad articular y alteraciones en el apoyo. Sin embargo, para confirmar el diagnóstico y valorar el grado de afectación del hueso, las pruebas de imagen suelen ser determinantes.
Resonancia y radiografía donde se observa la osteonecrosis de la cabeza metatarsal.
Radiografía y resonancia magnética.
La radiografía suele ser la prueba inicial más útil en fases avanzadas, porque permite observar la deformidad de la cabeza metatarsal, el colapso óseo y las alteraciones articulares.
La resonancia magnética tiene especial interés en las fases iniciales, cuando todavía no existen cambios evidentes en la radiografía, pero la clínica hace sospechar una osteonecrosis. En esas etapas precoces puede ayudar a confirmar el diagnóstico antes de que la deformidad sea mayor.
Dicho de otro modo, la resonancia permite ver antes lo que la radiografía puede tardar más en mostrar. Por eso es especialmente útil cuando el dolor persiste y el cuadro clínico no encaja con una simple sobrecarga del antepié.
¿Puede confundirse con otras lesiones del antepié?
Sí. Y de hecho, esta es una de las razones por las que no siempre se diagnostica de forma inmediata.
En las fases iniciales, la enfermedad de Freiberg puede confundirse con:
🔹 metatarsalgia mecánica,
🔹 rotura de la placa plantar,
🔹 procesos inflamatorios articulares,
🔹 dolor postraumático del antepié,
🔹 o sobrecargas funcionales.
La diferencia es importante, porque en la enfermedad de Freiberg no solo existe dolor: puede haber un deterioro progresivo del hueso y de la articulación. Por eso, cuando el dolor se prolonga o no responde como cabría esperar, hay que estudiar si realmente existe una osteonecrosis.
Enfermedad de Freiberg u osteonecrosis de los pies en niños y adolescentes.
La enfermedad de Freiberg es mas frecuente en la adolescencia.
La enfermedad de Freiberg es más frecuente en la adolescencia, una etapa en la que el pie todavía está madurando y en la que las cargas mecánicas, el crecimiento y la actividad física pueden favorecer este tipo de lesiones.
Aunque no todos los adolescentes con dolor en el antepié tienen una enfermedad de Freiberg, sí es una patología que debe considerarse cuando el dolor persiste, se localiza claramente en la zona metatarsal y existe hinchazón o limitación funcional.
Además, ciertas alteraciones biomecánicas, como una mala distribución de cargas o un metatarsiano relativamente más largo, pueden aumentar el riesgo de microtraumatismos repetidos sobre la cabeza metatarsal.
Secuelas de la osteonecrosis de los pies.
Las secuelas dependen sobre todo del grado de deformidad que haya sufrido la cabeza metatarsal y de lo precoz que haya sido el diagnóstico.
Cuanto antes se identifique la lesión, más posibilidades hay de controlar su evolución y de limitar la deformidad articular. Cuando el diagnóstico se retrasa y la articulación colapsa, pueden aparecer secuelas como:
➖ artrosis de la articulación metatarsofalángica,
➖ metatarsalgia persistente,
➖ rotura de la placa plantar,
➖ deformidad del dedo, como dedo en garra o dedo martillo,
➖ dolor articular inespecífico,
➖ o rigidez residual.
No obstante, conviene hacer una matización importante: no todos los pacientes con deformidad radiológica presentan dolor importante. Hay personas que descubren años después que padecieron una enfermedad de Freiberg y, aun presentando cambios estructurales, apenas tienen síntomas.
¿Puede pasar desapercibida?
Sí. En algunos pacientes, la enfermedad de Freiberg puede haber pasado desapercibida durante años, interpretándose como un dolor de pie inespecífico o una sobrecarga sin más importancia.
Tiempo después, al realizar una radiografía o una resonancia por otro motivo, se objetiva la deformidad de la cabeza metatarsal y se comprueba que realmente existió una osteonecrosis previa.
Esto explica por qué algunos pacientes presentan cambios articulares claros en las pruebas de imagen y, sin embargo, no recuerdan un episodio diagnóstico concreto o no tuvieron un dolor especialmente llamativo en su momento.
¿Cuándo acudir al especialista?
Debe valorarse por un especialista cuando exista:
🦶 dolor persistente en la zona metatarsal,
🦶 inflamación del antepié,
🦶 limitación para caminar o apoyar,
🦶 rigidez en la articulación del dedo,
🦶 o sospecha de lesión estructural del segundo metatarsiano.
No todo dolor en el antepié es una enfermedad de Freiberg, pero cuando existe esta posibilidad conviene estudiarla bien. El diagnóstico precoz puede marcar una diferencia importante en la evolución de la articulación.
❓ FAQ’s sobre la enfermedad de Freiberg.
¿La enfermedad de Freiberg afecta siempre al segundo metatarsiano?
Lo más frecuente es que afecte a la cabeza del segundo metatarsiano, que es la localización clásica de la enfermedad de Freiberg. De forma menos habitual, también puede aparecer en otros metatarsianos, aunque esto es bastante menos común.
¿Puede pasar desapercibida durante años?
Sí. En algunos pacientes la enfermedad de Freiberg puede haber pasado inadvertida en fases iniciales o haberse interpretado como un dolor inespecífico del antepié. A veces se descubre años después al realizar una radiografía o una resonancia por otro motivo.
¿La enfermedad de Freiberg es frecuente en niños?
No es de las patologías más frecuentes del pie infantil, pero sí puede aparecer en adolescentes, especialmente durante etapas de crecimiento y en pies con determinadas características biomecánicas que favorecen la sobrecarga del antepié.
¿Puede confundirse con una metatarsalgia u otras lesiones del antepié?
Sí. En fases iniciales puede confundirse con otras causas de dolor en la zona metatarsal, como metatarsalgia mecánica, patología de la placa plantar o procesos inflamatorios postraumáticos. Por eso es importante valorar la evolución clínica y apoyarse en pruebas de imagen cuando sea necesario.
¿Siempre deja secuelas la enfermedad de Freiberg?
No siempre. Las secuelas dependen sobre todo del grado de deformidad de la cabeza metatarsal y del momento en el que se haya diagnosticado. Hay pacientes con cambios estructurales en la articulación que apenas tienen síntomas, mientras que otros desarrollan dolor, rigidez o sobrecarga del antepié.
¿La enfermedad de Freiberg puede producir deformidad del dedo?
Sí, en casos evolucionados puede alterar la mecánica de la articulación metatarsofalángica y favorecer deformidades secundarias del dedo, como garra o martillo, además de dolor y limitación funcional en el antepié.
Artículo escrito y verificado por el especialista en Dr. Álvaro Iborra.
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