DR. ÁLVARO IBORRA
Sesamoiditis y fractura de los sesamoideos: dolor bajo el dedo gordo del pie.
La sesamoiditis y la fractura de los sesamoideos son una causa frecuente de dolor bajo el dedo gordo del pie en deportistas, bailarines, corredores, pacientes con pie cavo y personas que sobrecargan el antepié. Producen dolor al despegar el pie del suelo, limitación funcional y dificultad para caminar, y exigen un diagnóstico cuidadoso porque comparten síntomas con otras patologías del primer dedo y de la planta del pie.
«El dolor bajo el dedo gordo se confunde con frecuencia con metatarsalgia genérica o neuroma. Diferenciar bien la sesamoiditis, descartar fractura por estrés y tratarla pronto evita semanas de evolución arrastrada.»
¿Qué son los huesos sesamoideos del pie?
Los huesos sesamoideos del pie son dos pequeños huesos redondeados u ovalados que se encuentran en la planta del pie, debajo de la cabeza del primer metatarsiano. Están situados dentro del complejo tendinoso y capsular del primer dedo, en una zona que soporta mucha presión durante la marcha, la carrera y el salto.
Se denominan:
◾ Sesamoideo medial o tibial: situado hacia la parte interna del pie.
◾ Sesamoideo lateral o fibular: situado hacia la parte externa del primer metatarsiano.
Su función es muy importante para la mecánica del antepié. Actúan como una especie de polea biomecánica para los tendones flexores del dedo gordo, mejoran la fuerza de despegue y ayudan a estabilizar la articulación metatarsofalángica del primer dedo durante la marcha.
Dicho de forma sencilla: los sesamoideos permiten que el dedo gordo participe de forma eficaz en el impulso final al caminar o correr. Por eso, cuando se inflaman o se fracturan, el paciente suele notar dolor al despegar el pie del suelo.
¿Qué es
la Sesamoiditis?
La sesamoiditis es un cuadro doloroso producido por irritación, inflamación o sobrecarga del complejo sesamoideo. Suele aparecer de forma progresiva, aunque también puede iniciarse tras un aumento brusco de la actividad física, un cambio de calzado, una sobrecarga deportiva o una alteración biomecánica del pie.
La sesamoiditis afecta a los huesos sesamoideos, dos pequeños huesos situados bajo la cabeza del primer metatarsiano, justo en la base del primer dedo.
Aunque muchas veces se habla de “inflamación de los sesamoideos”, en realidad la sesamoiditis suele formar parte de un problema de sobrecarga del complejo sesamoideo. Es decir, no solo puede inflamarse el hueso, sino también las estructuras que lo rodean: cartílago, cápsula articular, tendones flexores y tejidos plantares de apoyo.
En algunos casos, si la carga repetida supera la capacidad de adaptación del hueso, puede aparecer una fractura de los sesamoideos, habitualmente por estrés o fatiga. Esta situación puede provocar dolor persistente, dificultad para caminar, limitación deportiva y una recuperación más lenta si no se diagnostica correctamente.
Como hemos dicho, el dolor se localiza bajo el dedo gordo, en la zona plantar de la primera articulación metatarsofalángica. En muchas ocasiones empeora al caminar, correr, ponerse de puntillas, subir escaleras o usar zapatos con tacón.
La sesamoiditis es especialmente frecuente en actividades donde se repite de forma intensa el apoyo sobre el antepié, como:
→ Ballet y danza.
→ Carrera de fondo.
→ Atletismo.
→ Pádel, tenis y deportes de pista.
→ Fútbol y deportes con cambios de dirección.
→ Entrenamientos con saltos.
→ Actividades laborales de pie con calzado rígido o poco amortiguado.
Sesamoiditis o fractura de los sesamoideos: ¿cuál es la diferencia?
La sesamoiditis y la fractura de los sesamoideos pueden producir síntomas muy parecidos, pero no son exactamente lo mismo.
En la sesamoiditis, el problema principal es la inflamación o irritación por sobrecarga. Puede haber dolor intenso, edema óseo o inflamación de los tejidos periarticulares, pero sin una línea de fractura clara.
En la fractura de los sesamoideos, existe una rotura ósea. Puede ser una fractura aguda tras un traumatismo o, con más frecuencia, una fractura por estrés provocada por impactos repetidos.
Esta diferenciación es importante porque el tratamiento, el tiempo de descarga y el pronóstico pueden cambiar. Una sesamoiditis leve puede mejorar con descarga y modificación de actividad, mientras que una fractura de sesamoideo puede requerir inmovilización más estricta y seguimiento con pruebas de imagen.
Causas de la sesamoiditis.
La causa principal de la sesamoiditis es la sobrecarga repetida sobre la zona plantar del primer metatarsiano. Cada vez que caminamos, corremos o saltamos, el dedo gordo participa en la fase final de impulso. Si esa carga se concentra de forma excesiva sobre los sesamoideos, puede aparecer dolor.
Las causas más habituales son:
🔹 Aumento brusco de entrenamiento.
🔹 Exceso de carga por actividad deportiva.
🔹 Tipo de carrera o estilo de carrera.
🔹 Carrera de larga distancia.
🔹 Saltos repetidos.
🔹 Danza o ballet.
🔹 Uso frecuente de tacones.
🔹 Calzado de suela dura o poco amortiguada.
🔹 Pie cavo.
🔹 Primer radio plantarflexionado.
🔹 Morfología del pie.
🔹 Limitación de movilidad del tobillo.
🔹 Acortamiento de gemelos (tener los gemelos cortos).
🔹 Alteraciones de la pisada.
🔹 Exceso de carga sobre el antepié.
🔹 Uso de tacones o de zapatos de suela dura.
En algunos pacientes, el origen no está solo en la actividad, sino en la biomecánica. Por ejemplo, un pie cavo o un acortamiento de gemelos puede aumentar la presión sobre el antepié. En estos casos, tratar solo el dolor puede ser insuficiente si no se corrige el factor mecánico que mantiene la sobrecarga.
Sesamoiditis en corredores y deportistas.
La sesamoiditis es frecuente en corredores y deportistas porque el antepié recibe impactos repetidos. En la carrera, la fase de despegue exige una extensión del dedo gordo y una carga directa sobre el complejo sesamoideo. Si el entrenamiento aumenta demasiado rápido o el calzado no protege correctamente la zona, los sesamoideos pueden inflamarse.
En deportistas, el problema puede aparecer por varios factores combinados: técnica de carrera, superficies duras, zapatillas con poca amortiguación, exceso de series o cuestas, aumento de volumen, rigidez del primer dedo o falta de movilidad del tobillo.
En estos casos, el tratamiento debe ir más allá del reposo. Es necesario valorar cómo carga el pie, cómo se comporta el primer radio, si existe limitación de dorsiflexión del tobillo y si el paciente necesita una descarga específica mediante plantillas o modificaciones del calzado.
Sesamoiditis en bailarinas.
Las bailarinas tienen un riesgo especialmente alto de dolor sesamoideo porque muchos gestos técnicos exigen apoyo repetido sobre el antepié y carga en máxima extensión del primer dedo. Las posiciones en relevé, puntas o media punta aumentan la presión sobre los sesamoideos.
En estos casos, el dolor puede empezar como una molestia leve bajo el dedo gordo y progresar hasta impedir entrenar o realizar determinados movimientos. Es frecuente que la bailarina modifique inconscientemente el apoyo para evitar el dolor, generando sobrecarga en otras zonas del pie.
El diagnóstico precoz es importante para evitar que una sesamoiditis inicial evolucione hacia edema óseo, fractura por estrés o dolor crónico.
Síntomas de la sesamoiditis y fractura de los sesamoideos.
🔸El síntoma principal es el dolor bajo el dedo gordo del pie, en la zona plantar de la primera articulación metatarsofalángica. El dolor suele aumentar al apoyar, caminar, correr, saltar o ponerse de puntillas.
En fases iniciales, el paciente puede notar molestias solo con la actividad deportiva. Si la lesión progresa, el dolor puede aparecer también al caminar o incluso al estar de pie durante mucho tiempo.
Los síntomas más frecuentes son:
🔸 Dolor bajo la cabeza del primer metatarsiano.
🔸 Dolor al despegar el pie del suelo.
🔸 Molestia al ponerse de puntillas.
🔸 Dolor con tacones o calzado duro.
🔸 Inflamación local.
🔸 Sensibilidad al presionar los sesamoideos.
🔸 Dificultad para correr o saltar.
🔸 Marcha antiálgica, o de despeque por el borde externo del pie para evitar apoyar los huesos sesamoideos en el suelo y principalmente, evitando apoyar el primer dedo.
🔸 Apoyo por el borde externo del pie para evitar el dolor.
🔸 El dolor cede cuando no se apoya el pie.
En la fractura de los sesamoideos, el dolor puede ser más intenso y persistente. Puede existir dolor incluso con actividades de baja carga y, en algunos casos, dificultad clara para caminar con normalidad.
Cómo se diagnostica la sesamoiditis.
El diagnóstico de la sesamoiditis comienza con una exploración clínica detallada. El especialista localiza el punto exacto de dolor, valora la movilidad del primer dedo, la carga del antepié, la presencia de callosidades plantares, la movilidad del tobillo y la morfología del pie.
La exploración debe diferenciar la sesamoiditis de otras causas de dolor en el antepié, como metatarsalgia, hallux rigidus, neuroma de Morton, bursitis plantar, lesión de la placa plantar o artritis de la articulación metatarsofalángica.
Las pruebas de imagen pueden incluir:
➖ Radiografía del pie: permite valorar la morfología de los sesamoideos, descartar fractura evidente y diferenciar un sesamoideo bipartito de una fractura.
➖ Ecografía musculoesquelética: útil para valorar tejidos blandos, inflamación local, bursitis, tendones flexores y guiar infiltraciones si están indicadas.
➖ Resonancia magnética: especialmente útil si se sospecha edema óseo, fractura por estrés, necrosis avascular o lesión no visible en radiografía.
➖ TAC: puede ayudar a definir fracturas, pseudoartrosis o alteraciones óseas complejas.
Un punto importante es que no todo sesamoideo dividido en dos fragmentos es una fractura. Algunas personas tienen un sesamoideo bipartito, una variante anatómica en la que el hueso está formado por dos partes. Diferenciarlo de una fractura es esencial para evitar diagnósticos erróneos.
Diagnóstico diferencial: otras causas de dolor bajo el dedo gordo.
El dolor en la zona plantar del primer metatarsiano no siempre se debe a sesamoiditis. Por eso, el diagnóstico debe ser preciso y no basarse solo en la localización del dolor.
Algunas patologías que pueden confundirse con sesamoiditis son:
◽ Hallux rigidus.
◽ Hallux valgus o juanete.
◽ Metatarsalgia del primer radio.
◽ Artritis de la articulación metatarsofalángica.
◽ Lesión de la placa plantar.
◽ Bursitis plantar.
◽ Neuropatía local.
◽ Fractura por estrés del primer metatarsiano.
◽ Necrosis avascular del sesamoideo.
Esta diferenciación es clave para evitar tratamientos poco eficaces. Por ejemplo, una plantilla de descarga puede ayudar en una sesamoiditis, pero si el problema real es un hallux rigidus avanzado, el abordaje debe ser diferente.
Tratamiento de la sesamoiditis y fractura de los sesamoideos.
El tratamiento de la sesamoiditis suele comenzar con medidas conservadoras. El objetivo es reducir la presión sobre los sesamoideos, controlar la inflamación y corregir los factores biomecánicos que provocan la sobrecarga.
Las medidas iniciales pueden incluir:
🟦 Reducción temporal de la actividad de impacto.
🟦 Hielo local en fases dolorosas.
🟦 Calzado con buena amortiguación.
🟦 Evitar tacones y suelas rígidas.
🟦 Plantillas o descargas específicas para sesamoideos.
🟦 Vendajes funcionales.
🟦 Modificación de entrenamiento.
🟦 Fisioterapia.
🟦 Trabajo de movilidad del tobillo y primer dedo.
🟦 Control de la carga deportiva.
En muchos casos, la clave está en descargar correctamente el primer metatarsiano sin bloquear de forma excesiva la función del dedo gordo. Una descarga mal diseñada puede aliviar parcialmente el dolor, pero alterar la marcha o transferir la carga a otros metatarsianos.
Tratamiento de la sesamoiditis.
Las plantillas pueden tener un papel importante en el tratamiento de la sesamoiditis, especialmente cuando existe sobrecarga mecánica. Su objetivo no es “corregir” de forma genérica, sino redistribuir la presión para reducir la carga directa sobre los sesamoideos.
Pueden utilizarse elementos de descarga selectiva, modificaciones bajo el primer radio, materiales amortiguadores o ajustes específicos según la exploración biomecánica. La indicación debe individualizarse, porque no todos los pacientes cargan igual ni todos tienen la misma morfología del pie.
En deportistas, las plantillas deben adaptarse también al tipo de calzado y al gesto deportivo. No es lo mismo una descarga para caminar que una descarga para correr, bailar o competir en pista.
Infiltraciones ecoguiadas en sesamoiditis.
Cuando el tratamiento conservador inicial no consigue controlar el dolor, puede valorarse la realización de infiltraciones guiadas por ecografía. La ecografía permite localizar con precisión la zona dolorosa y dirigir el tratamiento hacia el tejido afectado, evitando infiltraciones imprecisas.
Las infiltraciones no deben plantearse como una solución aislada si existe una causa mecánica que mantiene la sobrecarga. Es decir, pueden ayudar a controlar inflamación y dolor, pero deben integrarse dentro de un plan que incluya descarga, adaptación del calzado, rehabilitación y corrección biomecánica cuando sea necesario.
En una zona anatómica tan pequeña y exigente como el complejo sesamoideo, la precisión es especialmente importante. Por eso, la guía ecográfica aporta valor en casos seleccionados.
Tratamiento de la fractura de los sesamoideos.
La fractura de los sesamoideos requiere un enfoque más estricto que una sesamoiditis simple. Si se trata de una fractura por estrés o una fractura no desplazada, el tratamiento suele incluir descarga, inmovilización o calzado de protección durante varias semanas, junto con control clínico y pruebas de imagen.
El objetivo es permitir la consolidación del hueso y evitar que el paciente siga cargando sobre una zona lesionada. En fracturas por estrés, continuar con deporte o apoyo intenso puede prolongar el dolor y dificultar la recuperación.
El tratamiento puede incluir:
◾ Descarga parcial o completa.
◾ Bota de inmovilización o calzado rígido según el caso.
◾ Suspensión temporal de carrera, salto o danza.
◾ Control radiológico o con resonancia si es necesario.
◾ Rehabilitación progresiva.
◾ Reintroducción gradual de la actividad.
◾ Estudio biomecánico antes de volver al impacto.
La recuperación puede ser lenta, especialmente si el diagnóstico se retrasa o si el paciente mantiene carga repetida durante las primeras fases.
¿Cuándo se valora la cirugía de los sesamoideos?
La cirugía de los sesamoideos se reserva para casos seleccionados. No es el tratamiento habitual de entrada y debe valorarse con prudencia, porque los sesamoideos tienen una función importante en la estabilidad y el despegue del primer dedo.
Puede considerarse cirugía cuando existe dolor persistente que no responde al tratamiento conservador, fractura no consolidada, pseudoartrosis dolorosa, necrosis avascular o alteración estructural del sesamoideo que impide caminar o practicar deporte con normalidad.
En algunos casos se puede valorar la sesamoidectomía, es decir, la extirpación del sesamoideo afectado. Esta decisión debe ser muy individualizada, ya que retirar un sesamoideo puede modificar la biomecánica del primer dedo y, si no se planifica correctamente, favorecer deformidades o transferencia de carga.
Por este motivo, antes de indicar cirugía es fundamental valorar:
Qué sesamoideo está afectado.
Si existe fractura, necrosis o pseudoartrosis.
Estado del primer dedo.
Alineación del hallux.
Biomecánica del primer radio.
Nivel deportivo o funcional del paciente.
Respuesta al tratamiento conservador.
Recuperación de la sesamoiditis y fractura de sesamoideos.
El tiempo de recuperación depende de la gravedad de la lesión. Una sesamoiditis leve puede mejorar en pocas semanas si se reduce la carga y se descarga correctamente la zona. En cambio, una fractura por estrés del sesamoideo puede requerir varios meses de tratamiento y seguimiento.
La recuperación debe ser progresiva. El paciente no debe volver al impacto solo porque el dolor haya disminuido. Es necesario comprobar que puede caminar sin dolor, que el primer dedo recupera función y que la carga sobre el antepié está bien controlada.
Una recuperación orientativa puede dividirse en fases:
◾ Fase inicial: descarga y control del dolor
Se reduce la actividad de impacto y se protege la zona dolorosa. Puede utilizarse calzado de suela rígida, bota, plantillas de descarga o vendajes según la intensidad del dolor y el diagnóstico.
◾ Fase de recuperación funcional
Cuando el dolor disminuye, se trabaja la movilidad, la fuerza y la readaptación de la marcha. En esta fase es importante evitar compensaciones, como apoyar por el borde externo del pie.
◾ Fase de retorno a la actividad
La vuelta a correr, saltar o bailar debe hacerse de forma progresiva. Si existe fractura por estrés, el retorno debe ser especialmente prudente y guiado por evolución clínica y pruebas de imagen.
Qué ocurre si la sesamoiditis no se trata correctamente.
Una sesamoiditis mal tratada puede hacerse crónica. El paciente puede empezar evitando el apoyo del primer dedo, caminar por el borde externo del pie y generar sobrecargas en otras zonas, como los metatarsianos laterales, el tobillo o la musculatura peronea.
Además, si existe una fractura por estrés no diagnosticada, continuar con actividad de impacto puede dificultar la consolidación y prolongar mucho la recuperación.
Las posibles consecuencias son:
💠 Dolor crónico bajo el dedo gordo.
💠 Dificultad para correr o saltar.
💠 Alteración de la marcha.
💠 Sobrecarga en otros metatarsianos.
💠 Limitación del deporte.
💠 Fractura por estrés no consolidada.
💠 Pseudoartrosis del sesamoideo.
💠 Necesidad de tratamientos más invasivos.
Cuándo acudir al especialista.
Debe consultarse con un especialista si aparece dolor persistente bajo el dedo gordo del pie, especialmente si aumenta al caminar, correr, saltar o ponerse de puntillas. También conviene consultar si el dolor no mejora con reposo relativo, si existe inflamación local o si el paciente practica deporte y necesita volver a la actividad con seguridad.
La valoración especializada es especialmente importante en:
» Bailarinas.
» Corredores.
» Deportistas de impacto.
» Pacientes con pie cavo.
» Dolor bajo el primer metatarsiano de más de dos semanas.
» Sospecha de fractura por estrés.
» Dolor que obliga a cambiar la forma de caminar.
» Fracaso de plantillas o tratamientos previos.
El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino identificar por qué se está sobrecargando el complejo sesamoideo y evitar que el problema se cronifique.
Tratamiento de la sesamoiditis con el Dr. Iborra.
El tratamiento de la sesamoiditis y de la fractura de los sesamoideos requiere una valoración precisa del antepié. En el caso del Dr. Iborra, especialista en patología del pie y tobillo, el enfoque se basa en identificar el origen del dolor, diferenciar inflamación de fractura y valorar la biomecánica que puede estar aumentando la carga sobre el primer metatarsiano.
En lesiones del complejo sesamoideo, la exploración clínica y las pruebas de imagen deben interpretarse junto con el patrón de apoyo del paciente. Esto permite decidir si el caso puede mejorar con descarga, fisioterapia, modificación del calzado, plantillas personalizadas, infiltraciones ecoguiadas o, de forma excepcional, tratamiento quirúrgico.
El objetivo final es recuperar una marcha normal, reducir el dolor y permitir que el paciente vuelva a su actividad habitual sin mantener la sobrecarga que provocó la lesión.
❓ FAQ’s sobre la sesamoiditis y fractura de los sesamoideos.
¿Dónde duele la sesamoiditis?
La sesamoiditis suele doler en la planta del pie, justo debajo del dedo gordo, en la zona de la cabeza del primer metatarsiano. El dolor aumenta al caminar, correr, saltar, ponerse de puntillas o usar zapatos de tacón. En algunos pacientes el dolor es muy localizado y aparece al presionar directamente sobre los huesos sesamoideos.
¿Cómo saber si tengo sesamoiditis o una fractura de sesamoideo?
La sesamoiditis y la fractura de sesamoideo pueden producir dolor muy parecido. La diferencia se establece mediante exploración clínica y pruebas de imagen. La radiografía puede mostrar algunas fracturas, pero en fracturas por estrés o lesiones iniciales puede ser necesaria una resonancia magnética. También es importante diferenciar una fractura de un sesamoideo bipartito, que es una variante anatómica normal.
¿La sesamoiditis se cura solo con reposo?
En algunos casos leves puede mejorar al reducir la actividad, pero el reposo por sí solo no siempre resuelve el problema. Si existe una sobrecarga biomecánica, pie cavo, acortamiento de gemelos, calzado inadecuado o exceso de presión sobre el primer metatarsiano, el dolor puede reaparecer al volver a caminar, correr o bailar. Por eso, el tratamiento debe incluir descarga y corrección de los factores que provocan la lesión.
¿Puedo caminar si tengo sesamoiditis?
Depende de la intensidad del dolor y de si existe o no fractura. En una sesamoiditis leve puede permitirse caminar con calzado adecuado y descarga, pero si el dolor es intenso o existe sospecha de fractura de sesamoideo, puede ser necesario reducir la carga o utilizar inmovilización. Caminar forzando el apoyo puede prolongar la inflamación y favorecer compensaciones.
¿Qué calzado es mejor para la sesamoiditis?
Suele recomendarse un calzado cómodo, con buena amortiguación, suela no excesivamente flexible en la zona del antepié y espacio suficiente para el primer dedo. Deben evitarse los tacones altos, las suelas muy duras y los zapatos que aumentan la presión bajo el dedo gordo. En algunos casos, el calzado debe combinarse con plantillas o descargas específicas para los sesamoideos.
¿Cuánto tarda en curarse una sesamoiditis?
El tiempo de recuperación varía según la gravedad y la causa. Una sesamoiditis leve puede mejorar en varias semanas si se descarga correctamente la zona. Si existe fractura por estrés, edema óseo o dolor crónico, la recuperación puede requerir varios meses. La vuelta al deporte debe ser progresiva y basada en la ausencia de dolor, la función del primer dedo y la evolución clínica.
¿Cuándo se infiltra una sesamoiditis?
Las infiltraciones pueden valorarse cuando el dolor persiste pese al tratamiento conservador, la descarga y la modificación de actividad. En estos casos, la guía ecográfica permite dirigir el tratamiento con mayor precisión hacia la zona afectada. No obstante, la infiltración debe formar parte de un plan completo, ya que si no se corrige la causa mecánica de la sobrecarga, el dolor puede reaparecer.
¿Cuándo hay que operar los sesamoideos?
La cirugía se reserva para casos seleccionados, como dolor persistente que no responde al tratamiento conservador, fractura no consolidada, pseudoartrosis dolorosa, necrosis avascular o alteración estructural importante del sesamoideo. La decisión debe ser prudente porque los sesamoideos cumplen una función relevante en la estabilidad y el despegue del dedo gordo.
Artículo escrito y verificado por el especialista en Dr. Álvaro Iborra.
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