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Fibromatosis plantar o enfermedad de Ledderhose.

DR. ÁLVARO IBORRA

La fibromatosis plantar, también llamada enfermedad de Ledderhose, es una patología poco frecuente en la que se forman nódulos benignos dentro de la fascia plantar. En muchos pacientes se detecta porque notan una o varias “bolitas” en la planta del pie, a veces con sensación de cuerpo extraño al apoyar y, en otros casos, con dolor mecánico cuando coinciden con zonas de carga.

¿Qué es
la Fibromatosis Plantar?

La enfermedad de Ledderhose es el nombre con el que también se conoce a la fibromatosis plantar. Consiste en una hiperproliferación benigna de la fascia plantar con formación de uno o varios nódulos en su espesor. Es decir, no se trata de una calcificación ni de un espolón, sino de una alteración proliferativa del colágeno fascial que suele localizarse en la zona medial o central del arco plantar.

Estos nódulos suelen crecer lentamente y, en algunos casos, pueden llegar a provocar engrosamiento o retracción de la fascia. Lo más habitual es encontrarlos en la región medial o central del arco plantar.

Se trata de unas una patología poco frecuente, de origen desconocido, en la que se produce hiperproliferación benigna de la fascia plantar con formación de nódulos.

Estos se pueden palpar e incluso visualizar sin necesidad de una prueba de diagnóstico. Lo importante es determinar si realmente se trata de una fibromatosis plantar, si el nódulo está condicionando la marcha, si está en fase estable o activa y si hay que diferenciarlo de otras causas de dolor plantar o de masas de partes blandas.

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¿Dónde suelen aparecer los nódulos y cómo se notan al caminar?

En la práctica clínica, lo más frecuente es que el paciente note pequeñas tumoraciones o cordones en la planta del pie, sobre todo en el arco plantar, habitualmente hacia el lado medial.

El patrón clínico más habitual incluye sensación de bulto al apoyo, molestia tipo cuerpo extraño y dolor variable según el tamaño del nódulo, su localización y la presión directa que recibe al caminar.

Suelen molestar más cuando el paciente camina descalzo sobre superficies duras, utiliza calzado con poca amortiguación, aumenta el tiempo de pie o incrementa la actividad física.

Causas de la fibromatosis plantar y factores asociados.

La causa exacta de la fibromatosis plantar no se conoce con certeza. Desde un punto de vista clínico, se ha relacionado con microtraumatismos repetidos sobre la fascia plantar que desencadenan una respuesta desproporcionada en la producción de colágeno.

También es importante conocer sus asociaciones más frecuentes. Puede coexistir con enfermedad de Dupuytren, con enfermedad de Peyronie y con antecedentes familiares, lo que apoya la idea de un componente biológico predisponente. Su incidencia es mayor en varones de edad media, aunque puede aparecer a cualquier edad, y no es raro que sea bilateral.

En un 13% de los pacientes hay antecedentes familiares, por lo que se considera que el componente hereditario es muy importante. En 25% de los casos es bilateral.

Su incidencia es mayor en hombres de edad media, aunque puede presentarse a cualquier edad.

Síntomas de la fibromatosis plantar.

El síntoma más característico es la presencia de uno o varios nódulos en la fascia plantar. En muchos pacientes estos nódulos son poco dolorosos al inicio y simplemente se notan al palpar o al apoyar.

Cuando la lesión empieza a condicionar el apoyo, pueden aparecer sensación de “piedrecita” al caminar, dolor por presión directa, incomodidad con determinados zapatos, alteración de la marcha y limitación para caminar largas distancias o hacer deporte.

De forma excepcional, pueden aparecer retracciones o contracturas, aunque no es lo más habitual.

Diagnóstico de la fibromatosis plantar.

El diagnóstico es principalmente clínico. La exploración y la palpación suelen ser suficientes para sospecharlo, sobre todo cuando encuentro nódulos típicos en la fascia plantar con el patrón habitual.

Aun así, en muchos casos conviene utilizar pruebas de imagen para confirmar el hallazgo, medir la lesión y hacer un diagnóstico diferencial correcto con otras entidades.

¿Qué aporta la ecografía?

La ecografía musculoesquelética es especialmente útil porque permite valorar el engrosamiento de la fascia plantar, detectar nódulos superficiales, definir su tamaño y localización, y correlacionarlos con la zona exacta de apoyo y de dolor.

Además, resulta muy útil para seguimiento y para planificar tratamientos cuando se plantean infiltraciones o procedimientos guiados.

¿Cuándo pido una resonancia magnética?

La resonancia magnética no siempre es necesaria. La solicito cuando quiero delimitar mejor la extensión de la lesión, valorar planos más profundos o descartar otras masas de partes blandas si existe alguna duda diagnóstica.

diagnóstico de la fibromatosis plantar

Diagnóstico diferencial de los bultos en la planta del pie.

No todo nódulo plantar es una enfermedad de Ledderhose. Este punto es clave porque muchos pacientes consultan simplemente porque notan un bulto en la planta del pie y no saben qué significa.

Entre las posibilidades que hay que valorar están la propia fibromatosis plantar, la fascitis plantar con dolor localizado pero sin nódulo real, lesiones quísticas o benignas de partes blandas, cuerpos extraños y otras masas que requieren un estudio más completo si el crecimiento es rápido o atípico.

Se debe ampliar el estudio con más urgencia cuando se observa un crecimiento rápido, dolor nocturno no mecánico, cambios cutáneos, masa fija o profunda, o síntomas neurológicos progresivos.

¿Cómo se diferencia la enfermedad de Ledderhose de la fascitis plantar?

Aunque ambas patologías afectan a la fascia plantar, no son lo mismo. La fascitis plantar suele manifestarse sobre todo como dolor en la inserción o a lo largo de la fascia, especialmente con los primeros pasos o tras periodos de reposo, pero sin un nódulo bien definido.

En cambio, en la enfermedad de Ledderhose lo característico es la presencia de uno o varios nódulos palpables dentro de la fascia plantar, con sensación de bulto o cuerpo extraño al apoyar. Esta diferencia clínica suele ser muy útil, y la ecografía ayuda a confirmarla cuando hay dudas.

¿Se cura la fibromatosis plantar?

La fibromatosis plantar no se cura en sentido estricto como si se tratara de un problema puntual y cerrado, porque forma parte de una alteración proliferativa del colágeno. El objetivo real del tratamiento no es “hacer desaparecer la enfermedad” de forma absoluta, sino controlar los síntomas, mejorar la tolerancia al apoyo y evitar que limite la función del pie.

Es decir, no siempre hay que quitar el nódulo. Muchas veces hay que reducir la presión, adaptar la carga y mejorar la mecánica del apoyo.

¿Qué especialista trata la enfermedad de Ledderhose?

El tratamiento conservador puede ser abordado por distintos profesionales según el caso. Ahora bien, cuando se requieren infiltraciones, procedimientos guiados o cirugía, el caso debe ser valorado por un especialista con experiencia en pie y tobillo.

operación de los fibromas plantares o enfermedad de Ledderhose

Tratamiento de la enfermedad de Ledderhose o fibromas plantares.

El tratamiento de la fibromatosis plantar debe individualizarse según el tamaño del nódulo, su localización, si es unilateral o bilateral, el grado de dolor y la limitación funcional. No todos los casos requieren el mismo abordaje.

 1. Tratamiento conservador

En fases iniciales o en lesiones poco sintomáticas, el tratamiento conservador suele ser la primera línea.

Las medidas más útiles suelen ser las ortesis plantares o plantillas a medida con descarga selectiva, el soporte de arco cuando está indicado, el uso de calzado con mejor amortiguación, evitar suelas finas o presión directa sobre el nódulo y realizar medidas de soporte si no irritan la lesión.

En muchos pacientes, descargar bien el nódulo cambia de forma importante la tolerancia al apoyo.

 2. Infiltraciones

Las infiltraciones no son para todos los pacientes. Se valoran cuando existe dolor persistente o progresión funcional pese a un tratamiento conservador correctamente indicado.

Corticoides. Las infiltraciones con corticoides pueden disminuir la actividad proliferativa local, reducir rigidez y mejorar el dolor en algunos casos. El objetivo no es prometer la desaparición completa del nódulo, sino mejorar síntomas y función.

Infiltraciones enzimáticas. Se han descrito infiltraciones con enzimas proteolíticas para intentar producir lisis del colágeno. Sin embargo, este tipo de abordajes debe valorarse con prudencia y no debe presentarse como una solución estándar para todos los casos.

3. Ondas de choque

Las ondas de choque pueden considerarse en casos seleccionados. Algunos pacientes refieren mejoría del dolor o una sensación de reblandecimiento del nódulo, pero no deben plantearse como una solución universal ni garantizada.

operación de los fibromas plantares o enfermedad de Ledderhose
operación de los fibromas plantares o enfermedad de Ledderhose

Cirugía de la enfermedad de Ledderhose.

La cirugía se plantea cuando los nódulos son dolorosos o su tamaño y localización dificultan el apoyo, el uso del calzado o la actividad normal del paciente. También puede valorarse cuando el tratamiento conservador bien realizado no ha conseguido una mejoría razonable.

Indicaciones más habituales

Las indicaciones más habituales son nódulos dolorosos, limitación clara para caminar, dificultad importante para el calzado, fracaso del tratamiento conservador y afectación funcional relevante.

Riesgo de recidiva y límites de la cirugía

Este punto es clave. La cirugía en la fibromatosis plantar debe indicarse con prudencia porque el riesgo de recidiva existe y no es despreciable. Además, según la extensión de la resección, pueden aparecer implicaciones biomecánicas que obligan a cuidar muy bien el postoperatorio.

Entre las complicaciones que hay que tener en cuenta están la recidiva local, la alteración del mecanismo windlass en resecciones amplias, la tendencia al aplanamiento del arco en algunos casos y la necesidad posterior de ortesis con soporte de arco medial.

Pérdida del mecanismo de “windlass”.

En los casos con fasciectomía subtotal.  Suele ser poco sintomático en la mayoría de los casos. Puede detectarse postoperatoriamente aplanamiento del arco plantar con alteración de la integridad estructural del pie.
Para prevenir esta complicación se utilizan ortesis plantares a medida con soporte de arco medial para minimizar este problema.

❓ FAQ’s sobre la fibromatosis plantar.

¿Es malo caminar con fibromatosis plantar o enfermedad de Ledderhose?

No siempre. Depende del tamaño del nódulo, de su localización y de cuánto interfiera con la zona de apoyo. Hay pacientes que pueden caminar con relativa normalidad durante tiempo y otros en los que el dolor aparece sobre todo al caminar descalzos, al estar mucho tiempo de pie o al usar calzado que presiona directamente la lesión. La clave no es “prohibir caminar”, sino evitar que la carga mecánica irrite el nódulo y empeore la limitación funcional.

¿Cuánto tarda en curarse la enfermedad de Ledderhose?

No existe un tiempo fijo de curación, porque la fibromatosis plantar no se comporta como una lesión aguda que simplemente cicatriza y desaparece. Puede mantenerse estable durante largos periodos, progresar lentamente o dar síntomas intermitentes según la presión, la carga y el tratamiento realizado. Lo importante no es esperar un plazo universal, sino controlar el dolor, mejorar el apoyo y decidir si basta con medidas conservadoras o si hay que valorar otras opciones.

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¿La fibromatosis plantar se cura sola?

No suele hablarse de una curación espontánea definitiva. En algunos pacientes los nódulos permanecen estables y apenas molestan, pero eso no significa que la enfermedad haya desaparecido. El objetivo habitual del tratamiento es controlar síntomas, reducir la presión sobre el nódulo y mantener la función del pie, no confiar en que el problema se resuelva solo.

¿Es peligrosa la enfermedad de Ledderhose?

En general, no. La enfermedad de Ledderhose se considera una patología benigna de la fascia plantar y no se clasifica como cáncer. El problema no suele ser la peligrosidad biológica, sino el impacto mecánico y funcional que puede producir cuando los nódulos aumentan de tamaño, duelen al apoyar o alteran la marcha. Aun así, si una masa plantar crece rápido, cambia de aspecto o genera dudas diagnósticas, conviene estudiarla bien.

¿Qué pasa si no me quito un fibroma plantar?

No siempre pasa algo grave ni siempre hay que quitarlo. Muchos pacientes conviven con nódulos estables que solo necesitan control, descarga y seguimiento clínico. El problema aparece cuando el fibroma empieza a doler, interfiere con el apoyo, limita la marcha, dificulta el calzado o sigue creciendo. En esos casos, no “quitarlo” puede traducirse en más dolor mecánico, peor tolerancia al apoyo y más limitación funcional, pero la decisión de tratar o no tratar debe individualizarse.

¿Siempre hay que operar la enfermedad de Ledderhose?

No. La cirugía no es el tratamiento de entrada en todos los casos. Suele reservarse para nódulos dolorosos, limitantes o resistentes a un tratamiento conservador bien indicado, y debe valorarse con prudencia porque existe riesgo de recidiva tras la resección.

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Artículo escrito y verificado por el especialista en Dr. Álvaro Iborra.


 

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