DR. ÁLVARO IBORRA
Tumor glómico en el pie: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Primer Podólogo del Mundo Premiado por la AAOS
Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos.
¿Qué es un tumor glómico?
El tumor glómico es una lesión vascular poco frecuente, habitualmente benigna, que se origina en el cuerpo glómico neuromioarterial. Puede ser muy pequeño y, aun así, producir un dolor intenso y localizado. En el pie aparece con frecuencia debajo de una uña, por lo que no siempre se reconoce a simple vista.
Fue descrito por primera vez por Wood en 1812 y recibió su nombre de Masson en 1924. Es más habitual en la mano que en el pie; la localización subungueal se describe con mayor frecuencia en mujeres. Las proporciones publicadas varían según la serie y la zona estudiada.
Clínicamente destaca la tríada de sensibilidad al frío, dolor paroxístico intenso y un punto doloroso muy preciso. No todos los pacientes presentan los tres signos, ni el tamaño visible refleja necesariamente la intensidad del dolor.
La causa de los tumores glómicos es desconocida. Algunos pacientes relacionan su aparición con un traumatismo previo, pero esa asociación no demuestra que el golpe haya causado el tumor. Cuando son únicos suelen ser pequeños, encapsulados y de color gris rojizo.
Avulsión de lámina ungueal y extirpación del tumor glómico.
Cómo se diagnostica un tumor glómico en la uña del pie
La valoración comienza por la historia del dolor y una exploración de la uña y del dedo. Se estudia si el dolor se reproduce al presionar un punto concreto, si empeora con el frío y si existe una pequeña zona rojiza o azulada, deformidad de la uña o una lesión palpable.
La ecografía de alta resolución puede ayudar a localizar una lesión pequeña. La resonancia magnética permite estudiar su localización y extensión cuando es necesaria para confirmar la sospecha o planificar la operación. Una radiografía normal no descarta un tumor glómico.
La serie clínica de tumores glómicos del pie muestra la utilidad de relacionar los síntomas con las pruebas de imagen. La confirmación definitiva se realiza mediante el análisis del tejido extirpado.
Con qué otras lesiones puede confundirse
Un dolor bajo la uña no significa necesariamente que exista un tumor glómico. Debe distinguirse de una uña encarnada, un hematoma tras un golpe, una lesión ósea bajo la uña, una infección y otras lesiones ungueales. Si predominan quemazón u hormigueo con un recorrido nervioso, la valoración puede orientarse también hacia una neuropatía.
La valoración de las lesiones de la piel y las uñas del pie ayuda a decidir qué pruebas o tratamiento corresponden. Conviene consultar si el dolor es persistente y muy localizado, si la lesión crece o si la uña cambia de aspecto sin una explicación clara.
Tratamiento del tumor glómico.
El tratamiento del tumor glómico de elección es la extirpación quirúrgica completa de la lesión, con estudio de anatomía patológica. Puede conseguir la desaparición del dolor, pero debe comprobarse la evolución y no prometer una curación sin posibilidad de recurrencia.
Cuando está debajo de la uña, el acceso puede requerir levantar o retirar la lámina ungueal, según su localización. Las imágenes de esta página muestran una avulsión de la lámina y la extirpación del tumor. Es importante proteger el lecho y la matriz ungueal para reducir el riesgo de deformidad posterior.
En la serie de tumores glómicos de los dedos del pie publicada en 2024 se observaron buenos resultados después de la extirpación, pero también recurrencias. Al tratarse de una serie pequeña, sus cifras no predicen el resultado de cada paciente.
Recuperación y posibilidad de que vuelva a aparecer
La recuperación depende del tamaño del tumor, del acceso quirúrgico y de cómo cicatrice la herida. Un plazo orientativo de dos a cuatro semanas para la recuperación inicial no equivale a que la uña haya terminado de crecer ni a que todos los pacientes puedan retomar cualquier actividad en ese momento.
El equipo indicará las curas, el calzado y cuándo aumentar la actividad. En ocasiones el dolor tarda más en remitir. Si persiste o reaparece, hay que revisar la herida y valorar, entre otras posibilidades, una lesión residual o una recurrencia; esta puede aparecer semanas o años después.
Entre las posibles complicaciones están la infección, las molestias persistentes y la distrofia ungueal si se daña la matriz. La resonancia y el estudio histológico pueden aportar información en casos que necesitan una nueva valoración.
❓ FAQ’s sobre el tumor glómico del pie
¿Puede haber un tumor glómico aunque la uña parezca normal?
Sí. Una lesión pequeña situada debajo de la uña puede ser difícil de ver. El dolor muy localizado y la sensibilidad al frío orientan la sospecha, pero hacen falta una exploración y, cuando corresponda, pruebas de imagen.
¿Una radiografía normal descarta el tumor glómico?
No. La radiografía puede ser normal. Según los síntomas y la exploración, el especialista puede valorar una ecografía o una resonancia para localizar la lesión.
¿Hay que quitar toda la uña para operar un tumor glómico?
No se decide igual en todos los casos. El acceso depende de la posición y del tamaño de la lesión. Puede ser necesario levantar o retirar la lámina ungueal, procurando proteger la matriz y el lecho de la uña.
¿Qué hago si vuelve el dolor después de extirpar el tumor?
Solicita una revisión. El dolor puede relacionarse con la cicatrización u otras causas, pero también obliga a valorar una lesión residual o una recurrencia. No confirma por sí solo que el tumor haya vuelto.
Artículo revisado por Dr. Álvaro Iborra · Podólogo · Cirujano de Pie y Tobillo · Primer Podólogo del Mundo Premiado por la AAOS · Nº de colegiado 838282805
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