Testimonio Fascitis Plantar, el Terror de Cualquier Corredor.

Soy Luisa Castillo V√°zquez y os cuento mi testimonio con una fascitis plantar, el terror de cualquier corredor.

Mi historia con la temida lesión de cualquier corredor y de cualquier persona normal, la fascitis plantar ha sido de película, pero de película de terror.

Hace 4 a√Īos me operaron del pie izquierdo para realizarme una¬†fasciotom√≠a plantar¬†tradicional despu√©s de tener una¬†fascitis plantar cr√≥nica¬†de m√°s de a√Īo y medio de duraci√≥n, la cirug√≠a consisti√≥ en una incisi√≥n de 3 cm, con todo lo que conlleva la recuperaci√≥n y aunque la operaci√≥n fue bien, la recuperaci√≥n fue muy lenta, m√°s de 1 mes sin apoyar el pie en el suelo, me mov√≠a con muletas y tras empezar a pisar con el pie operado, los dolores y las molestias al principio fueron constantes hasta que con el paso del tiempo, poco a poco y con mucha paciencia, fue recuperando la normalidad en el pie izquierdo. La vuelta a la normalidad, incluyendo practicar deporte de forma regular (sin impacto al principio y luego incorporando, la carrera continua) se llev√≥ unos meses.

Testimonio fascitis plantar, imagen de la de la cirugía sin abrir

Todo iba bien hasta que en marzo de 2017 empecé a notar molestias en el talón derecho. Es cierto que estaba preparando una media maratón y había incrementado bastante los entrenamientos. Quizá incrementé los días de entrenamiento o el kilometraje y ello me pasó factura.

Al principio de notar las molestias y al estar a menos de 15 días para la media maratón que había preparado con tanto ahinco, guardé algo de reposo, pero no quise renunciar a correr esa media maratón, por lo que, fui al fisio quien me realizó un tratamiento de descarga muscular y me aplicó un vendaje compresivo para que pudiera correr la media. 

Así lo hice y aunque, efectivamente logré mi objetivo de completar la carrera, fue un completo error porque en los primeros 8 kilómetros fui cómoda, pero a partir de ahí, cada zancada se convirtió en un martirio.
Era como si tuviera un pu√Īal clavado en el tal√≥n, a√ļn as√≠, con la tenacidad y testarudez que identifica a los corredores, la complet√©. Cabe decir que los d√≠as siguientes a la carrera fueron un calvario. Casi no pod√≠a poner el pie en el suelo y empec√© a tomarme en serio la¬†recuperaci√≥n de la fascitis.

Fui al fisio cada semana, me apliqué los tratamientos y los ejercicios, reposo, estiramientos, hielo, etc., todo lo que me habían aconsejado lo cumplía a rajatabla. Mejoré bastante y cometí de nuevo el error de volver a correr otra media maratón al mes y no estaba recuperada para nada. De nuevo, la completé, pero con bastantes dolores y los días siguientes se volvió a repetir la historia. Dolor insoportable al pisar. Fui consciente que había cometido una auténtica locura, que había corrido lesionada y que, ahora tenía que tomarme en serio el reposo si quería recuperarme del todo, ya que, esta lesión es muy falsa. Parece que mejoras, te confías y te ataca de nuevo a la mínima.

Empecé en serio a guardar reposo, dejé de correr por supuesto y de hacer cualquier ejercicio que implicara impacto, incluso llegué a guardar reposo casi absoluto (sólo caminaba lo mínimo para ir al trabajo o hacer los quehaceres cotidianos) y empecé de nuevo a aplicar todos los tratamientos posibles de fisioterapia, estiramientos, hielo, ejercicios mandados por el fisio, etc. Con el paso de las semanas y de los primeros meses, mejoré, pero no lo suficiente. Cada vez que pisaba notaba dolor, fue entonces cuando empecé con las infiltraciones recomendadas por mi fisioterapeuta.

Llegué a infiltrarme 3 veces y, si bien es cierto que me mejoró mucho, no implicó la curación completa. Probaron conmigo de todo, nuevas plantillas, ajustes y adaptación de las plantillas, los famosos ganchos del fisio y hasta la punción seca.

Prob√© todo lo que me recomendaba el fisio y m√°s y mejoraba hasta cierto punto, pero no m√°s all√°, no lo sufriente para entender que la lesi√≥n se estaba curando, de hecho, lleg√≥ un momento con el pasar de las semanas y meses (m√°s de 6 meses de diversos tratamientos, agotando mi paciencia) que me estanqu√© totalmente. Ya no mejoraba, tampoco empeoraba, simplemente estaba ‚Äúigual‚ÄĚ, lesionada, no pod√≠a practicar deporte de impacto ni correr y empezaba a estar desesperada.

Testimonio fascitis plantar, imagen de la incisión de 1mm de la cirugía

Fue entonces cuando, en mi desesperación por encontrar una cura y con el consejo de mi fisio de probar otros tratamientos de otro tipo, como EPI y similares y dado que en su clínica no podían aplicarme esos métodos, comencé a buscar por Internet sitios en Madrid especializados en fascitis plantar que pudieran aplicar esos métodos de los que me habían hablado y recomendado.

Así fue como descubrí, casi por casualidad, la clínica Avanfi. Vi su página web y los vídeos de los tratamientos que aplicaban en Youtube y enseguida me dio confianza, por lo que, rápidamente pedí cita para que me vieran.

El primer d√≠a que fui a la cl√≠nica me atendi√≥ el Dr. √Ālvaro Iborra, uno de los mejores cirujanos pod√≥logo de Espa√Īa, con premios internacionales que avalan su trayectoria profesional. Tuve mucha suerte que me atendiera √©l personalmente, puesto que es un gran¬†especialista experto en la fascitis plantar.

Con mucho inter√©s, me pregunt√≥ toda clase de detalles sobre mi lesi√≥n y me realiz√≥ una ecograf√≠a que revel√≥ que el nivel de engrosamiento de mi fascia plantar era tan considerable que no iba a mejorar con ning√ļn tratamiento, ni conservador ni con EPI o similares. R√°pidamente vio que la √ļnica soluci√≥n posible en mi caso era pasar por la cirug√≠a. Me dio todo tipo de informaci√≥n y detalles y me dio tanta confianza que me decid√≠ all√≠ mismo, finalmente me operar√≠a.

Como era finales de noviembre de 2017, la agenda era complicada, por lo que, el √ļnico hueco disponible era a 20 d√≠as vista (antes de Navidad) o a la ma√Īana siguiente. Si hab√≠a que hacerlo y no hab√≠a otra soluci√≥n, cuanto antes, mejor, as√≠ que, efectivamente me oper√© al d√≠a siguiente.

El Dr. Iborra me explic√≥ todo el proceso de la cirug√≠a, me dijo que al ser ecoguiada era m√≠nimamente invasiva y que actuaban en la zona da√Īada de la fascia para liberarla, que pr√°cticamente era como una ‚Äúinfiltraci√≥n‚ÄĚ, con solo 1 mil√≠metro me hac√≠a a cirug√≠a y que saldr√≠a andando por mi propio pie.

La cirug√≠a sali√≥ perfectamente, tal y como me dijo el Dr. Iborra, pude salir andando con el pie dormido por la anestesia local, pero no llev√≥ m√°s de 1 hora en total la operaci√≥n y el postoperatorio no supuso ning√ļn dolor o problema. El Dr. Iborra me prescribi√≥ analg√©sicos e inflamatorios para los d√≠as siguientes a la operaci√≥n y me revis√≥ la herida al d√≠a siguiente de la cirug√≠a. Todo hab√≠a salido perfectamente, ahora era s√≥lo cuesti√≥n de paciencia y de tiempo para que todo cicatrizara internamente.

Los primeros d√≠as tras la cirug√≠a s√≠ me molestaba un poco al pisar e intentaba pisar con la parte delantera del pie, pero el Dr. Iborra me dijo que pisara normalmente, aunque molestara un poco, que ir√≠a cediendo el dolor poco a poco. Con el pasar de los d√≠as, la molestia al pisar cada vez menos. Acud√≠a a revisi√≥n 1 vez a la semana y luego se fue espaciando algo m√°s, 15 d√≠as y por √ļltimo, 1 mes.

En cada revisi√≥n, el Dr. Iborra me hac√≠a una ecograf√≠a para ver el tejido de la fascia internamente y me iba explicando que estaba cicatrizando muy bien. Por fuera, al no haber cicatriz, no parec√≠a que hubiera tenido una cirug√≠a, un peque√Īo punto se√Īalaba la zona donde se hab√≠a insertado la aguja, pero nada m√°s.

El Dr. me iba explicando el tipo de ejercicios que se me permitía hacer para ir cobrando la normalidad deportiva. Primero, natación y todo muy suave, a los 15 días ya podía hacer algo de bicicleta y elíptica y luego ya iba pudiendo hacer clases en el gimnasio que tenían algo de impacto, pero eso fue más tarde.

Por √ļltimo, a los 2 meses y poco, el Dr. Iborra me dio la gran noticia de que ya pod√≠a comenzar a correr suave, que fuera probando pero que el estado de mi fascia tras la operaci√≥n era el correcto como para poder empezar a rodar suave. Me dijo eso s√≠, que inicialmente, deb√≠a ser suave y no muchos kil√≥metros, todo poco a poco.

Segu√≠ sus instrucciones al pie de la letra y gracias a su inestimable ayuda, hoy estoy totalmente recuperada, sin ning√ļn tipo de molestia al caminar, correr o hacer deporte.

Estoy francamente feliz de haber descubierto a la Clínica Avanfi y al Dr. Iborra quien me curó esta lesión a la que no veía final y que me tenía desesperada.

Siempre le estaré agradecida por su interés en mi caso, su amabilidad, sus consejos, su guía durante todo el proceso, asesoramiento y profesionalidad en mi tratamiento y curación.

Sin duda, ante cualquier lesión que pueda tener, me volveré a poner en sus manos y lo recomendaré a familiares y amigos.

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