Testimonio-Tunel-Tarsiano, dolor neuropático

TESTIMONIO SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

MILAGROS REQUENA

Me llamo Milagros Requena, tengo 49 años y soy de Valencia. Me gustaría contaros la experiencia que he vivido durante un año y medio, por si puede servir de ayuda para alguna persona que se sienta identificada conmigo.

Un día acudo a mi trabajo, y al bajar un escalón, apoyo mal el pie, se tuerce y me caigo. Me diagnostican esguince de tobillo derecho y lo escayolan durante 10 días, tras los cuales en la mutua de trabajo a la que pertenezco optan por cambiar a una bota Walker durante tres semanas.

Empiezo rehabilitación y todo marcha bien hasta que me retiran una muleta. Tengo dolores pero pienso que es normal después de haber estado inmovilizado.

Me retiran la segunda muleta, el dolor se hace mucho más intenso. Acudo de nuevo al médico, y éste me comunica que tengo edema óseo y, por tanto, la recuperación sería más lenta. Me realizan resonancias, electromiografía, ecografías, biomecánicas… con resultados dentro de la normalidad, no se ve nada…

Después de 4 meses, se decide parar la rehabilitación y me infiltran por tres veces. Me indican que me ponga plantillas de descarga, tampoco funcionan. Empieza mi desesperación, cada vez los dolores son peores, lo que me lleva a coger de nuevo las muletas.

En febrero ante la mala evolución de mi enfermedad, decido acudir a la medicina privada, visitando a dos traumatólogos los cuales me realizan gammagrafía ósea y TAC. Resultado: desgraciadamente no me pueden ayudar, no saben lo que me pasa…

Ya anímicamente me encontraba muy mal y tuve que solicitar ayuda psicológica para sobrellevar esta situación. El dolor es 24h, se me duerme el pie, quema, escuece, lo tengo débil, muy sensible, no puedo soportar el roce de las sábanas, por lo que empiezo a pasar las noches en el sofá.

Mi vida fue un infierno, cada vez estaba más incapacitada, pero no podía seguir viviendo en un sofá, pues yo sabía que además del esguince me había hecho algo más. Por eso, sin perder la esperanza, decido navegar por la red buscando alguna solución. Veo un artículo del Dr. Álvaro Iborra. ¡No lo podía creer, hablaba de todos los síntomas que yo tenía! No lo dudé ni un momento y pedí cita.

A mediados de Marzo del 2017 empiezo a sentir los mismos síntomas en el pie izquierdo. Se lo comunico a mi doctora y no le da importancia. Ya me cuesta mucho trabajo andar hasta por casa.

El día 29 de Marzo viajo hasta Madrid para ir a la clínica Avanfi. Estaba contenta y muy esperanzada. Me recibe el Dr. Álvaro Iborra y empiezo a explicarle lo que me pasaba. Enseguida note en sus ojos que me sabía de lo que hablaba. Después de hacerme el correspondiente reconocimiento, realiza bloqueo nervioso y me diagnostica síndrome del túnel del tarso, un atrapamiento nervioso por el tobillo como consecuencia de mi torcedura. En cuanto a los síntomas del pie izquierdo, el Dr. Iborra me dice que es un efecto espejo que estoy desarrollando, debido a llevar tanto tiempo con dolor neuropático, a este efecto lo denomina síndrome en espejo.

Me recomienda que la solución es la cirugía ultramínimamente invasiva del túnel del tarso, y que conforme me recupere del pie derecho, el pie izquierdo se recuperará solo, desaparecerá el síndrome en espejo. No tuve nada que pensar, su sencillez y seguridad al darme las explicaciones me convencieron. Tenía que arriesgarme, no podía seguir viviendo así y no tenía nada que perder mi situación era critica debido al dolor tan incapacitante estaba metida en una depresión.  Ese mismo día firme la autorización para ser intervenida.

El día 11 de Mayo ingreso muy ilusionada en el hospital Beata Mariana, en Madrid. En dicho hospital el Dr. Álvaro Iborra y el Dr. Manuel Villanueva me realizan la cirugía eco-guiada mínimamente invasiva. Salí andando el mismo día con ayuda de muletas. Al día siguiente al apoyar el pie no tenía nada de dolor. ¡Era increíble!

A los 3 días de la intervención camino sin muletas por casa, y a los 15 días dejo las muletas y camino distancias cercanas. He tenido las molestias propias de la intervención, pero el Dr. Iborra siempre ha estado ahí, para escucharme y calmar mis miedos. Siempre tiene opciones.

A los 6 meses puedo decir que hago una vida completamente normal. Ando lo que quiero, he vuelto a salir, a conducir, a poder ponerme tacones… En definitiva, vuelvo a ser yo. Soy feliz.

He decidido olvidar el pasado, y como decía mi hija cuando estaba en el sofá “Mamá no te rindas, lo mejor está por venir”. Y así es, ahora disfruto mucho más la vida.

Me gustaría dar las gracias a todas las personas que han intervenido en mi recuperación. Y en especial al Dr. Iborra al que siempre estaré agradecida tanto por su trato humano como profesional. Gracias Dr. Iborra. Gracias por darme una vida digna.

Os dejo una foto del día de mi última visita al Dr. Iborra (13-12-2017) en la que aproveché para callejear por Madrid.

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