Testimonio Fascitis Plantar.

Mi fascitis plantar no me dejaba vivir, y todos los especialistas culpaban al cáncer de mi dolor, me tenia que resignar…

Mi nombre es Matilde Pineda, tengo 56 años y vivo en Marbella .

Mi experiencia con el Dr. Iborra a finales del año pasado no ha podido ser nada más que genial. Llevaba tres años con problemas en los pies, cada día a peor, haciendo una peregrinación por diferentes profesionales: traumatólogos, podólogos, fisioterapeutas, reumatólogos, sin acertar ninguno a solucionar mi problema, ni a diagnosticármelo convenientemente. Unos, que era fascitis plantar, otros, bursitis.

Parece que todos coincidían en que mi problema radicaba en que tengo pies cavos, que tampoco lo son tanto, por lo que me estudiaron la pisada, me hicieron plantillas, que utilicé muy poco tiempo porque, casi que me dolían más. Me dieron ondas de choques que dejé después de la segunda sesión porque era un sufrimiento terrible. Sesiones de fisioterapias diarias por “fascitis plantar”, y así durante tres años, y, con el antecedente de ser superviviente de cáncer de mama.

Tampoco veían que se me podía resolver por el tratamiento completo que me dieron, entre la quimioterapia y el tratamiento hormonal posterior, tamoxifeno durante dos años y un inhibidor de la aromatasa casi un año más (me lo indicaron para diez años).
¡¡Cuando sabían de ese dato resoplaban y me decían …” Uf!! es que con eso…” Como que no tenía solución.

Ante los dolores cada vez mayores, la imposibilidad para andar normalmente y empezar a dolerme las caderas en reposo, bajo mi cuenta y riesgo dejé la pastilla para ver si de esa manera se mejoraban mis problemas.  Al dejar de tomarla algo mejoró mi situación, poco, pero algo sí.  El dolor de caderas remitió, pero el de los pies, no. Mejoró el izquierdo, pero me quedé con el pie derecho fastidiado. Empecé a pensar que sería un problema de pinzamiento de nervios en el pie o algo parecido. Estaba convencida de que era un atrapamiento del nervio Baxter por el sitio del pie donde, por las noches en reposo, sufría latigazos debido sobre todo al tratamiento oncológico, pensaba yo. Estuve durmiendo varias noches con una férula que me recomendé yo misma, y que me dejaba, por lo menos, pasar mejor la noche.

Durante el confinamiento que sufrimos por el Covid, uno de mis hijos quería ir a Madrid para segundas opiniones en un problema que tenía también, y  que tampoco le solucionaban aquí, por lo que me busqué  también una cita para poder acompañarlo y ,de paso, me echaran un vistazo a mí , pero como algo secundario, y fue entonces cuando, mirando por internet,  poniendo concretamente “síndrome de Baxter” (era lo que yo creía que padecía)  por una casualidad, me apareció la clínica Avanfi y más concretamente el Dr. Iborra.

fascitis plantar por el experto en podología Doctor Iborra

Cuando lo oí hablar, el historial que tenía, leí y escuché testimonios de sus pacientes, la verdad, es que me quedé sorprendida gratamente pues, de momento, cambió el conocimiento que tengo a cerca de los podólogos.

Por lo menos el Dr. Iborra no era un podólogo “al uso” que era lo que yo quería encontrar, alguien diferente que me solucionase el problema. Vi que tenía un campo muy amplio de conocimiento en el tema de los pies. Todos los pacientes tenían dolencias, no raras, pero sí tenían en común conmigo el Vía Crucis que habían pasado hasta resolver su problema, y que gracias a él lo consiguieron.  Yo estaba empeñada en creer que mi problema era más un problema neuropático debido a las quimios o a las pastillas, que me dolía mucho, que me imposibilitaba hacer una vida normal, incluso en reposo, sentía “latigazos” a modo de descarga eléctrica, y necesitaba encontrar al profesional que me diera una respuesta a eso, de modo que al escucharle hablar me maravilló porque, sí o sí, me tenía que dar otro diagnóstico. Llamé y pedí cita, que me dieron enseguida, el día 11 del pasado mes de noviembre.

En cuanto me revisó con el ecógrafo vio que mi fascia estaba engrosada y podía estar dañada y, también que podía tener edema óseo en el calcáneo por el dolor que le describí (nadie me dijo nada de edema) de modo que me indicó hacerme una resonancia para ver qué pasaba “allí”…(nadie me dijo de hacerme una ) y gracias a su gestión con  el Hospital de la Zarzuela , nada más salir de su consulta me hicieron enseguida.

No sabía qué iría a aparecer en la resonancia, pero ya era algo distinto a todo mi peregrinaje anterior y lo que más me gustó fue el no sentirme tratada como paciente oncológica desahuciada, que muchos profesionales te hacen sentir, porque parece ser que una vez que se pasa por un cáncer y un duro tratamiento ya hay que aguantarse con todos los efectos secundarios que se produzcan.

Estábamos desde el día 5 de noviembre en Madrid y esa misma tarde después de la cita teníamos el AVE de vuelta, pero ante el nuevo enfoque del problema nos quedamos un día más para hacer la resonancia y que la viera y plantease el tratamiento a la mañana siguiente. La resonancia “cantó” que había microrroturas de la fascia y edema óseo en el calcáneo. Lo que ya predijo y que acertó. Yo como ya me tenía por desahuciada no tenía muchas esperanzas de que aquello se me iba a resolver, pero era otra opción y tenía que agotarla. El tratamiento que me propuso fue hacerme tres infiltraciones de mi plasma (otra de las cosas que yo llevaba mal aprendida pues creía que en tratamiento con el plasma y las plaquetas de rico crecimiento estaba vetado para “nosotros”) en el pie y probar el resultado, si no funcionaba aquello había que operar la fascia.

Esa misma mañana me puso anestesia y me infiltró en la fascia, que ni me enteré y también me sacó el líquido del calcáneo que eso sí me dolió, pero valió la pena, porque ya por la tarde no tenía ningún dolor en el pie, ni al día siguiente ni en los sucesivos. Tomé ibuprofeno por su indicación y por prevención, sólo dos pastillas, pero no porque lo necesitara, pues no tenía ningún dolor. No me lo creía ni yo, pero estaba feliz.

Doctor Iborra Experto en podología y tratamiento de la fascitis plantar

Volví a los ocho días a la siguiente infiltración en la fascia, y seguía sin dolores. Sólo con la primera infiltración dejé de tener dolor, obviamente estuve cumpliendo sus indicaciones de hacer vida normal, pero sin abusar, sólo lo necesario y a los quince días siguientes volví a por el tercero y último pinchazo. Todo fue fenomenal, andaba normal, siempre con mucha precaución, andaba en casa, hacía recaditos en la calle, si era necesario cogía el coche para no andar más de la cuenta, todo muy bien , sin abusar y lo que era más increíble, sin dolor alguno.

Después del tratamiento cometí el error de caminar sobre adoquines mal puestos por lo que volví a sentir molestias. Cuando volví a la revisión me dijo el Dr. Iborra, que posiblemente no estaba curada del todo, por lo que me recomendó magnetoterapia durante un mes durante dos horas.  Me compré la maquinita y desde el primer día dejé de sentir la pequeña molestia que sufría en el tendón al andar. Al día siguiente empecé a caminar,3 km., con zapatillas, sin parar, al otro también, 3 Km. y ya recuperando la velocidad, sin quererlo yo pues mis pies volvían a andar tan deprisa como siempre. Caminé ya un día 5km, otro 7km y sin ningún problema.

Hoy camino todos los días. Estoy encantada porque vuelvo a tener calidad de vida. Y se lo debo al Dr. Iborra, al que conocí por casualidad, como he dicho antes ,porque gracias a él me encuentro ahora así de bien, gracias a sus conocimientos “diferentes” de la podología y agradecerle, también el tener  otro campo de mira en su especialidad porque gracias a eso, a muchas personas como a mí , nos cambia la vida o recuperamos la perdida.

También tengo que nombrar y dar las gracias a su equipo, María, encantadora y a las chicas que están en la recepción, amabilísimas todas, facilitándome las citas, pues todo el tratamiento lo hice desplazándome desde Málaga en el Ave, ida y vuelta en el día, con lo que me lo han hecho todo muy, muy cómodo y fácil. No dejo de acordarme de la “bendita casualidad” y recomendar la clínica Avanfi y por supuesto al Dr. Iborra  que además de un  profesional excepcional es una persona amabilísima y simpática.

VÍDEO: LA SOLUCIÓN A LA FASCITIS PLANTAR.