Mi Fascitis Plantar no me Dejaba Hacer una Vida Normal | Testimonio

Mi nombre es Mari Carmen Izquierdo, tengo 55 años y soy ama de casa, aunque también trabajo en la explotación agrícola que tenemos, por lo cual paso muchas horas de pie y caminando.

Desde el día 4 de septiembre de 2014 llevo sufriendo fascitis plantar, aunque  eso no lo supe hasta un año y dos meses después, a pesar de estar continuamente en el médico, ni siquiera mi reumatóloga, a la que acudo periódicamente ya que también tengo artritis y artrosis, me lo diagnosticó. El único tratamiento era reposo, hielo, infiltraciones de corticoides y pastillas, que me terminaron inflamando el hígado. El médico rehabilitador me mandó unas plantillas que tampoco acabaron con este dolor.

Una vez diagnosticada mi enfermedad, busqué en internet alguna solución. Fue por eso por lo que empecé a ir a un fisioterapeuta puesto que ya casi no podía caminar, el dolor me llegaba hasta la rodilla y mi pierna parecía un trozo de madera. Después de 30 sesiones de fisioterapeuta privado y 20 de la seguridad social, con todo tipo de técnicas, como el uso de corrientes o punción seca entre otros, noté cierta mejoría, pero aún no podía hacer vida normal, conducir, ni por supuesto, trabajar.

Estaba desesperada, llena de impotencia y no paraba de llorar. Tenía que buscar otra solución. Investigué por internet y fue entonces cuando encontré al Dr. Álvaro Iborra de la Clínica Avanfi de Madrid, que según su currículum y opiniones de sus pacientes, era el mejor para el tratamiento de la fascitis plantar. Pedí cita y acudí, le expliqué mi calvario, me hizo una ecografía, me exploró el pie y me dio esperanza. Tenía dos opciones: infiltrar plasma rico en factor de crecimiento o la cirugía, que el mismo me recomendó basándose en mi historia clínica, la ecografía y su dilatada experiencia.

Me intervinieron el 3 de mayo de 2016 el Dr. Álvaro Iborra y el Dr. Manuel Villanueva y todo fue muy bien, una operación sin abrir apenas nada. Regresé a casa con ayuda de unas muletas y tuve una semana de reposo, atendiendo a las indicaciones del doctor. Poco a poco empecé a trabajar en la casa, dejé las muletas al mes de la cirugía y empeoré por mi culpa, puesto que aunque apenas abrieron, dentro tenía un corte al que forcé antes de cicatrizar, por lo que volví a coger las muletas, regresé al fisio osteópata y el Dr. Iborra me infiltró colágeno, además de recomendarme probar la tecarterapia.

Mejoré algo, pero no todo lo que debería por lo que me hicieron una resonancia magnética en la que no se veía el problema.  Acudí también a un reumatólogo recomendado por Dr. Iborra, por si mi artritis impedía en mi recuperación, pero la respuesta fue negativa.

Sin embargo, el dolor era diferente al de antes de la cirugía. El Dr. Iborra, por mis síntomas, pensó que podía tratarse de un nervio atrapado. Efectivamente así era, pues para confirmarlo me infiltró un anestésico, mediante control ecográfico, en el nervio que sospechaba y salí de la clínica sin  dolor alguno. Fue maravilloso, no podía creerlo, así que me propuso realizarme una radiofrecuencia para quemar el nervio, pero la mejoría duró poco. A los dos meses, volví a realizarme una segunda radiofrecuencia y la mejoría duró menos aún.

De nuevo el día 19 de enero de 2017 me intervinieron de nuevo el Dr. Álvaro Iborra y el Dr. Manuel Villanueva para cortar el nervio que daba sensibilización al talón y acabar con el dolor. Esta vez fue una cirugía abierta, y el Dr. Iborra me explico que estábamos ante una cirugía de rescate y que no sería un camino fácil, pero afortunadamente salió bien y estuve en reposo absoluto durante dos meses, con ayuda de una silla de ruedas. A pesar de todo, la herida no terminaba de cicatrizar debido a una infección que apareció aunque estaba tomando antibióticos para prevenirla. Me empezó un dolor insoportable en el talón, debido a un líquido que la infección provocó. Me hicieron una radiografía y una resonancia magnética para ver si la infección llegaba al hueso, pero no era así. Para la eliminación de la infección, me recetaron dos clases de antibióticos y más dosis, lo cual hizo que en tres días notase mejoría y la herida se fue cerrando a medida que desaparecía la infección.

El 3 de julio pude ir a la clínica sin muletas, después de casi un año y medio con ellas, y en metro, en vez de taxi, lo cual fue un gran logro para mí. El 13 de septiembre de 2017 el Dr. Iborra me dio el alta puesto que mi pie se encontraba al 98% de recuperado. Me parecía mentira poder andar sin dolor después de dos años, y una vez más, forcé el pie y me empeoré por mi culpa. De nuevo empecé con fisioterapia y osteopatía, además de ejercicios de estiramientos que me enseñó el fisio osteópata.

Tuve que volver de nuevo a la clínica Avanfi, donde el Dr. Álvaro me infiltró corticoides, puesto que tenía muy inflamado el pie. También me recomendó seguir con la fisioterapia y los estiramientos junto con reposo relativo.

Puedo decir que en abril de 2018 acabó este calvario. Empecé poco a poco a limpiar la casa pues mi hija se casaba en septiembre, en julio pude trabajar en el campo hasta 12 horas al día de pie, en la boda de mi hija pude bailar todo lo que quise y llevar tacón… Soy una persona distinta, después de 4 años puedo volver a hacer todo esto sin dolor y llevar una vida normal.

Por todo esto quiero agradecer al equipo de Avanfi, pero sobre todo al Dr. Álvaro Iborra su gran profesionalidad, implicación, tesón, paciencia, cercanía y trato humano que ha puesto en este largo proceso de mi recuperación.

DR. IBORRA. COMENTARIO : Mi fascitis plantar no me dejaba hacer una vida normal

María del Carmen fue una paciente muy especial, una luchadora!, y desde el primer momento depositó toda su confianza en mí, y a pesar de que tuvimos complicaciones serias durante el proceso,  María del Carmen siguió apostando por mi, lo que siempre le agradeceré mucho.

La primera complicación fue que el resultado de la primera cirugía no fue el esperado ya que, a parte de la fascitis plantar, existía también un nervio lesionado de manera muy grave por lo que tuve que intervenir una segunda vez. Una cirugía que yo denominado de rescate ya que mediante la sección del nervio (neurotomía) buscamos eliminar el dolor, pero cuando cortamos un nervio pueden surgir otros problemas, como que se produzca un neuroma o que incluso siga doliendo porque el sistema nervioso central sigue enviando información de dolor la cual no es real, algo parecido pasa en el famoso miembro fantasma cuando se realiza un amputación, el paciente siente el pie o la mano que ya no existe.

Pero con Maria del Carmen pocas alternativas teníamos, no podía vivir en esa situación, la tenía consumida y amargada,  tras explicarla todo el procedimiento ella siguió confiando en mí  y fuimos a por todas, y aunque tuvimos la complicación de la infección, se resolvió bien y ahora María Del Carmen está disfrutando de nuevo de su vida.

Hace unos días se caso su hija y me envió un whatsapp supercontenta que había disfrutado de la boda de su hija muchísimo, bailando sin parar algo que me emociono, porque cuando la evolución de los pacientes no es la que nos gustaría o surgen complicaciones (ningún cirujano está exento…) y aun así el paciente entiende que desgraciadamente ha ocurrido y que tenemos que seguir peleando juntos y la confianza del paciente sigue siendo máxima, como cirujano y como persona, esto es algo que valoro muchísimo.

Gracias a todos los pacientes por su confianza en este caso en especial a María del Carmen.

En Avanfi no creemos que un avance científico sea real y trascendente si no puede ser transmitido a toda la comunidad médica, o si no puede ser enseñado a los compañeros de profesión, en publicaciones, conferencias y cursos, para su aplicación y beneficio de los pacientes y de otros médicos