Testimonio Cirugia ecoguiada Tunel del Tarso y sus ramas nerviosas

LA HISTORIA DE MIS PIES

CIRUGÍA ECOGUIADA DEL TÚNEL DEL TARSO Y SUS RAMAS NERVIOSAS

Soy Mónica Piñar, una joven de Granada que durante 10 años he estado sufriendo fuertes dolores en ambos pies. Unos dolores a veces insoportables, que me acompañan las 24 horas del día e hicieron que, poco a poco, fuese cambiando mi estilo de vida, dejé de correr, dejé de salir de excursión, en familia o con amigos.

El salir a pasear relajadamente se volvió imposible, hasta el punto que también empezó a afectar mi estado de ánimo, porque no quería salir a ningún sitio si tenía que caminar o estar de pie. Sin contar los problemas que esto me acarreaba en mi vida, familiar o en el trabajo.

Hoy quiero contar mi historia, para poder ayudar con mi testimonio a todas aquellas personas que pudieran verse identificadas conmigo y que estén pasando por lo mismo que he pasado yo.

La lucha ha sido muy larga y dura, hasta encontrar la solución que ha puesto fin a mis dolores. En el camino he tocado muchas puertas buscando ayuda, y he podido conocer profesionales de la medicina, pero no consiguieron dar con mi problema. Aun así no me daba por vencida, tenía que encontrar a alguien que me pudiese ayudar, y así ha sido. Nunca olvidare el día que entré por primera vez en Avanfi y conocí el Dr. Álvaro Iborra, cirujano podólogo, un PROFESIONAL con un gran corazón y amor por su profesión, volcado en sus pacientes y decidido a ayudarles.

Mis palabras de agradecimiento hacia él, son infinitas. El Dr. Iborra, abrió un camino de luz, me dijo que intentaría ayudarme y así ha sido, se volcó tanto conmigo, que no tuve duda que de allí saldría lista para volver a caminar sin dolor. Y aquí está mi historia con la fascitis plantar y el atrapamiento del túnel del Tarso.

1ª parte

“Creo recordar que todo comienza cuando estoy embarazada de mi hija, en el año 2006, que empiezo a notar molestias en mis pies, me duelen los talones al levantarme de la cama por las mañanas y cuando pasa un ratito parece que desaparece, pero vuelve a aparecer el dolor cuando empiezo a caminar, y  después de haber estado en reposo. Lo veo algo normal en mi estado y no le doy mayor importancia. (No recuerdo si el dolor empezó en un pie o en los dos). Después de nacer mi hija, el dolor en mis pies sigue, no se ha ido, incluso ha ido a más. El dolor de los talones es bastante molesto y aunque cambio de calzado buscando que sean cómodos, no siento alivio. Ahora también me duelen las plantas de los pies, es un malestar general en los dos.

Decido ir a mi médico de cabecera, le explico lo que me pasa y me prescribe medicación para el dolor y una radiografía. En ella se ve claramente un espolón en ambos talones, y según el médico me dice que esos espolones son los causantes de mis dolores. Me recomienda llevar calzado adecuado (que no lleve tacones) y que use plantillas a diario, además de seguir con los antinflamatorios si el dolor es muy fuerte. Me compro unas plantillas, las empiezo a usar varias semanas, pero mis dolores no remiten. El dolor es muy fuerte en la cara interna de mis talones. Ya me duelen más a menudo, cuando me levanto por la mañana, estando sentada siento pinchazos muy fuertes, no puedo estar de pie mucho tiempo, dejo de salir a correr y salgo a andar, porque no quiero dejar de tener actividad.

Vuelvo a insistir a mi médico que me aconseja que haga reposo e infiltrar corticoides en las zonas donde me duele, y así lo hace, mejoré durante un mes pero volví a recaer. De nuevo acudo a mi médico y me deriva al traumatólogo. Me hacen nuevas radiografías y nueva consulta, el dolor sigue, el sufrimiento también. Los dolores están haciendo que tenga que cambiar mis hábitos de vida saludable y que me están cambiando el carácter.

El traumatólogo, sigue insistiendo que el causante de mis dolores son los dos espolones, y que debo utilizar plantillas. Me receta plantillas, que me hacen en una ortopedia, utilizando la huella de mis pies. Al cabo de unos meses sigo igual, ya han pasado casi dos años o más desde que comenzaron mis dolores. Tras cuatro consultas me siguen diciendo lo mismo: que son los espolones y que estos “no se operan y lo único que puedo hacer es usar plantillas y cuando tenga mucho dolor hacer reposo y masajes”.

No puede ser, no doy crédito, me siento mal, algo tiene que pasar en mis pies, y tiene que haber solución. Y la tengo que encontrar.

El dolor pasa a ser un malestar general en ambos pies, con mucha quemazón, pinchazos, es horrible, a veces insoportable, me duele todo el día, incluso estando en la cama no encuentro la postura para poder sobrellevarlo mejor.

Sigo intentándolo y sigo visitando varios traumatólogos, podólogos, fisioterapeutas,  que me hacen estudio de la pisada, plantillas de distintos materiales, acupuntura, masajes, onda corta, laser, no recuerdo el nombre de tantos aparatos como me han puesto en este tiempo. Los años siguen pasando y yo cada vez estoy peor, y he dejado de hacer muchas cosas.

En 2015, visito una clínica de fisioterapia de mi ciudad, donde por primera vez me hacen una ecografía y me dan un nuevo diagnóstico: tengo espolones, pero mi gran problema es que tengo “fascitis plantar”. Me realizan varias sesiones de masajes en ambos pies y EPI (muy dolorosa por cierto), pero tampoco funciona.

2ª parte

En agosto de 2015 ya, me levanto un día fatal, no puedo andar apenas, voy cojeando, me duelen muchísimo, no puedo seguir así. Busco información sobre que es la fascitis plantar y encontré la página de la Clínica AVANFI. Comencé a leer todo lo que hacían, sus tratamientos innovadores, la cirugía ultra mínimamente invasiva para tratar la fascitis Plantar y sin pensarlo un momento, llamé y pedí cita. Tenía que intentarlo. Estaba feliz, saber que allí podía encontrar solución.

El 27 de agosto, día de mi santo, mi marido y yo iniciamos la aventura. Como dije soy de Granada, y ese día salimos los dos destino a Madrid, con muchas ilusiones, porque parecía que se acercaba el final de todo esto.

Ya en la clínica conocimos al Dr. Álvaro Iborra, quién lleva mi caso. Le explique todo lo que llevaba pasado, todo lo que me habían hecho en ambos pies, el tipo de dolor que sentía; inició su protocolo y me dio diagnóstico, confirmando lo que ya sabía, que tenía espolones, que también tenía fascitis plantar, pero que había algo más, tenía un atrapamiento nervioso en ambos tobillos, a su paso por el túnel del Tarso. Algo que antes nunca nadie me diagnóstico. Me explicó la solución, que pasaba por realizar una cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva en ambos pies para resolver las dos lesiones, y no lo dude, me dio mucha confianza desde el primer momento y ha sido lo mejor que pude hacer.

El trato cercano y la claridad y sencillez de sus explicaciones me daba tranquilidad, estaba iniciando el camino para mi recuperación.

El pasado 20 de octubre, entraba en quirófano en la clínica Beata Ana María. El Dr. Álvaro Iborra (Cirujano podólogo) y el Dr. Manuel Villanueva (cirujano traumatólogo) me realizaban una Cirugía Ecoguiada Simultanea Bilateral del Túnel del Tarso y sus ramas nerviosas y una liberación parcial de la Fascia plantar y no me quitaron los espolones. Todo salió muy bien, fue un ingreso ambulatorio y por la tarde ya salí de alta, andando del hospital por mi propio pie, ayudada por unas muletas porque mis pies estaban vendados para ir más segura.  No me lo podía creer, me sentía feliz.

Al día siguiente pude ver mis pies, apenas varios puntitos como señal de la operación y nada de dolor. Era increíble, no me lo podía creer…

Tras varias semanas de reposo relativo, cada día mis pies han ido a mejor y hoy, han pasado casi 9 meses y me encuentro estupendamente. No tengo ninguna señal de la cirugía. Me levanto de la cama sin dolor, duermo sin dolor y mí día a día es sin dolor. Llevo casi 6 meses saliendo, a diario, a andar y cada día lo hago más rápido, creo que pronto lo haré corriendo. Ya he vuelto a salir de excursión con mi familia, me puedo poner los zapatos que me gustan y no me duelen los pies, vuelvo a ser la misma de antes estoy muy contenta, no recuerdo los dolores.

He querido compartir mi experiencia, mis emociones y sentimientos en este tiempo, con la única intención de que toda aquella persona que pudiera verse identificada conmigo, que no dude en ponerse en contacto con AVANFI, allí son conocedores de estas lesiones, como dije antes, y no quiero resultar repetitiva, pero nunca me he sentido tan bien acogida y arropada por profesionales de la medicina como aquí. Siempre les voy a estar infinitamente agradecida. Muchísimas gracias Dr. Iborra, por toda tu ayuda y apoyo.

 

Mónica Piñar

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